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martes, 4 de diciembre de 2012

Elecciones en Cataluña y Vascongadas: Una visión científica del verdadero poder del independentismo


Juan Díez Nicolás Premio Nacional de Sociología y Ciencia Política, ha escrito en ABC el día 03/12/12 un interesante artículo en el que analiza con el rigor  de un especialista en la materia, el peso real de los nacionalismos e independentismos, y de manera especial a los de las provincias vascongadas y Cataluña:

«El análisis habitual de políticos y comunicadores es que en Cataluña y el País Vasco hay mayoría nacionalista-independentista. Es una interpretación falsa y tendenciosa».

Seguidamente reproduzco íntegramente su artículo citado:


Nacionalismo, Independencias y urnas
LAS recientes elecciones autonómicas en Cataluña han puesto de relieve, una vez más, la propensión de muchos ciudadanos, y de no pocos comunicadores, a confundir las manifestaciones en las calles con los deseos del pueblo español. Esta confusión respecto a lo que es la democracia se puede ampliar a muchas otras «malas prácticas» a las que nos hemos ido acostumbrando desde los comienzos de la democracia española en 1976. Pretender que las manifestaciones, por muy multitudinarias que sean, son una alternativa a las urnas, es una falacia no solo antidemocrática, sino que nos llevaría a justificar el ascenso al poder de Hitler y la marcha sobre Roma de Mussolini, por no hablar de las manifestaciones, también multitudinarias, en la Plaza de Oriente.España es uno de los pocos países, por otra parte, en los que se puede ver después de cada manifestación un gran debate protagonizado por portavoces de los convocantes y de los organismos gubernamentales de turno sobre el número de los manifestantes, como si de ello dependiera la aceptación de una representatividad que pondría en cuestión la de los legítimos representantes parlamentarios. Los medios de comunicación no son ajenos a estos debates, que deberían ser los primeros en evitar, para no confundir a la opinión pública sobre la representatividad de la soberanía popular. Por eso muchos políticos interpretan erróneamente, o quieren confundir a la opinión pública, tratando de transformar los números de manifestantes, reales o ficticios, en la voluntad popular, que donde se expresa realmente y sin lugar a equívocos es en las urnas. Lo que no excluye que las manifestaciones populares, dirigidas o espontáneas, no formen también parte de los comportamientos democráticos. Pero nunca deben confundirse como alternativa a la voluntad popular manifestada en elecciones libres.Otra mala práctica que se inició con las elecciones de 1977 es la de elaborar toda clase de análisis de los resultados electorales sobre la base de los votos emitidos, que ciertamente tienen importancia para el reparto de escaños y, por tanto, para la formación de mayorías parlamentarias y gobiernos. Pero el análisis político real es el que se elabora sobre la base del total de electores, que entre otras cosas toma en consideración la participación-abstención, de enorme importancia política. Es así que, entre manifestaciones más o menos multitudinarias, según el «ojo de buen cubero» de quien hace la estimación, y los análisis electorales sobre la base de los votos emitidos a candidaturas, se ha ido creando una gran falsedad que ha ido calando en la opinión publicada primero y que se ha transmitido después a la opinión pública, y que los propios políticos acaban creyéndose. Me refiero obviamente al peso real de los nacionalismos e independentismos, y de manera especial a los del País Vasco y Cataluña.En efecto, los votos a candidaturas sirven para repartir escaños y para formar gobiernos, a través de las mayorías parlamentarias, cuyas consecuencias suelen tener el límite temporal de cuatro años como mucho. Eso no tiene discusión y es esencial a la democracia. Pero si se quiere hablar del derecho a que una parte de España se separe del conjunto, parece obvio que es algo tan importante que va más allá de lo que en un momento concreto puede ser la voluntad expresada en las urnas para formar un gobierno. Por ello es necesario analizar e interpretar con más cuidado y detalle los comportamientos de los electores.Las recientes elecciones autonómicas en Cataluña y en el País Vasco proporcionan unos resultados sorprendentemente similares. En el País Vasco la participación electoral fue del 65,8%, y en Cataluña ha sido del 69,6%, ambas por debajo de la participación en las legislativas nacionales de 2011 (71, 69%), lo que ya sugiere un cierto menor interés por la política autonómica que por la nacional. En las elecciones del País Vasco, el PNV ganó las elecciones con un 34,64% de los votos, y en Cataluña CiU ha ganado las elecciones con un 30,59% de los votos (en ambos casos votos válidos a candidaturas).En ambos casos también puede aceptarse que una parte de sus votantes (pero no todos) quieren la independencia de España. El segundo partido más votado en el País Vasco fue EH-Bildu, con un 25,00% de los votos, y en Cataluña lo ha sido ERC, con un 13,65% de los votos (siempre válidos a candidaturas). Estos dos segundos partidos son también nacionalistas y, a diferencia de los primeros, con un electorado mayoritariamente partidario de la independencia. Ciertamente, si se produjesen gobiernos de coalición PNV/EH-Bildu y CiU/ERC, tendrían el respaldo parlamentario de 48 y 71 escaños respectivamente, que representan más de la mitad de los escaños en el Parlamento del País Vasco y en el de Cataluña respectivamente (se requieren solo 38 y 68 escaños en uno y otro). En el País Vasco el PNV ha decidido gobernar en minoría, sin coaligarse con EH-Bildu, y tampoco ha querido formar gobierno con los partidos nacionales españoles. En Cataluña todavía no se sabe lo que ocurrirá, pero es poco probable que forme gobierno con ERC y no sería imposible que trate de gobernar también en minoría.El análisis habitual de políticos y comunicadores es que en ambas comunidades hay mayoría nacionalista-independentista, una interpretación falsa y tendenciosa. En ambas comunidades se podrían formar gobiernos nacionalistas, pero ampliarlo a «gobiernos independentistas» es una extensión no justificada. Es cierto que el 60% de los votantes en el País Vasco y el 57,63% de los votantes en Cataluña (si se suman los votos a CiU, ERC, ICV y CUP) son nacionalistas (probablemente no totalmente independentistas), lo cual permite con absoluta legitimidad democrática formar gobiernos nacionalistas, pero ello no legitima la afirmación de que en esas dos comunidades hay una mayoría que quiere la independencia. Primero, porque no todos los nacionalistas son partidarios de la independencia. Y más aún: separar un territorio del conjunto después de siglos de unidad parece algo más importante que formar un gobierno para cuatro años. Por eso, si se tiene en cuenta al electorado total, se comprueba que la suma de los votos al PNV y a EH-Bildu en el País Vasco solo representa el 38,43% del electorado total, que son 1.718.696 ciudadanos con derecho a voto en esa comunidad. Y si se suman los votos de CiU, ERC, ICV y CUP en Cataluña, solo representan el 38,82% del total de electores, que son 5.257.960 ciudadanos con derecho a voto.En consecuencia, tanto en el País Vasco como en Cataluña, los que se manifiestan como nacionalistas no llegan al 40% de los ciudadanos con derecho a voto, muy lejos por tanto del 51% que podría argumentarse como voluntad mayoritaria. Sin recurrir a lo que dijo el TC de Canadá respecto a la necesaria mayoría cualificada muy superior al 50% sobre el total del electorado (no de los votantes), es evidente que en estas dos comunidades los nacionalistas no llegan ni siquiera al 40%. Pero habría que descontar los nacionalistas que no son independentistas. Por tanto, ¿de qué estamos hablando? ¿Cuándo los políticos y los medios de comunicación se dedicarán a hacer análisis reales y no sensacionalistas sobre la realidad política y social de España? Se mire como se mire, no hay atisbo de que ni siquiera una mayoría simple, no cualificada, de los ciudadanos del País Vasco o de Cataluña quieran la independencia de sus comunidades. Todo lo demás son falsedades.Una vez más, son los dos grandes partidos nacionales, PSOE y PP, los que deberían hablar claro y explicar bien las cosas, pues no lo van a hacer quienes se declaran nacionalistas, que intentarán confundir nacionalismo e independentismo, y que cuando hablan lo hacen siempre en nombre del País Vasco y Cataluña, y no en nombre de su partido, apropiándose del sentir de todos los ciudadanos. Por eso, además de las frecuentes manifestaciones callejeras, legítima expresión de una cultura democrática — pero no sustitutos de las urnas—, los ciudadanos han comenzado a buscar otras alternativas políticas: UPyD o Ciudadanos, que hablan claro y no con circunloquios. El pueblo quiere, como decimos en Madrid, «las cosas claras y el chocolate espeso».
Juan Díez Nicolás Premio Nacional de Sociología y Ciencia Política,
http://www.abc.es/

martes, 23 de octubre de 2012

Resultados de las elecciones autonómicas vascas del dia 21 de Octubre 2.012 y comentarios a los mismos.


Resultados, (resumen), de las elecciones autonómicas 21-O-2012 y comparación con las celebradas el año 2.009, en número de votos y escaños
año              2.O12                                                     año 2.009                      
Abstención: 587.000                                                        627.000                             
                                                                                                                                                            
PNV :           384.000 votos       27 escaños                     400.000votos    30 escaños                          
EH-BILDU:    277.000               21                                             0              0                        
PSE-EE:        212.000               16                                   318.000           25                        
PP:               130.000               10                                   146.000           13                          
UPyD:             22.000                 1                                     22.000            1                          
Varios izq (*)       0                    0                                    137.000           6                         
(*) EBB, PCTV, Aralar

Consideraciones generales

  • El “partido de la abstención” ha sido el ganador indiscutible, como siempre, pues 587.000 ciudadanos se han abstenido de votar, 200.000 mas que los que han votado al partido mas votado.Sería muy interesante determinar las causas y orígenes de esta  abultada abstención.
  • Las encuestas  pre electorales se han cumplido con notable aproximación y puede decirse que estos resultados las han confirmado.
  • Superada la etapa en que los partidos filoterroristas eran ilegales, según sentencia firme del Tribunal Supremo posteriormente anulada inicuamente por el Tribunal Constitucional, el Parlamento de Vitoria, después del 21-O, se va a ver recompuesto con un panorama totalmente diferente al anterior dado que nunca, hasta ahora, había existido una mayoría “aberchale” (nacionalista y filoterrorista) tan abultada, con los 48 escaños que suman PNV y EH Bildu frente a solo los 27 escaños de PSE, PP y UPyD.
  • Esta mayoría “aberchale” se reproduce en cada una de las tres provincias vascas:
      Vizcaya, 17 escaños , 11 PNV y 6 EHBildu
      Guipúzcoa, 18 escaños (9+9);
      Alava, 13 escaños (7+6).  
  • Nunca hasta ahora habían sumado entre PSE y PP menos número de votos:se quedan en apenas 342.000, bastante por debajo de los que tiene el PNV, 384.000 y solo 65.000 votos mas,de los que consigue EH Bildu.

El voto al PNV
Analizando el total de votos obtenidos por PNV y comparándolos con su trayectoria histórica, no se aprecia un avance significativo sino mas bien un simple mantenimiento. De hecho, obtuvo 384.000 votos, que son 16.000 menos que los obtenidos en 2009, aunque entonces con participación algo mayor.
En Guipúzcoa, mejoró de los 81.000 votos en las pasadas municipales a los 114.000 del 21-O. Guipúzcoa es la única provincia donde PNV ha mejorado sus resultados respecto a 2009 (tanto en Vizcaya como en Alava ha perdido votos).

El voto a EH BILDU
EH Bildu, tras una campaña de perfil bajo, para no asustar demasiado, el resultado obtenido no deja de ser un auténtico éxito y supone su consolidación como partido capaz de ganar en algún momento las elecciones.Los 277.000 votos del 21-O son equivalentes a los 282.000 logrados en las municipales de 2011 y los 284.000 de las estatales de noviembre pasado, lo que refleja un volumen de voto bastante estable y consolidado.

El voto al PSE-EE
Espectacular e histórica la caida del PSE-EE en votos y escaños con la pérdida de prácticamente la tercera parte de sus votos; tendrá que replantearse su futuro, al igual que Pachi López.Probablemente ha pagado el precio de la herencia de “Zapateril” y del desconcierto que vive el PSOE desde su derrota en las generales del 20 N.2011.
 
El PP
Ha perdido votos y escaños con respecto a 2009, y también, si se atiende a los 211.000 votos que obtuvo en las generales de 20 N 2011.La excarcelacion del asesino etarra Bolinaga ha indignado a todos sus fieles que no han entendido la débil e incomprensible postura que su partido está aplicando contra ETA así como el desamparo a sus víctimas.
Baste recordar que Mayor Oreja en 2.001 obtuvo casi 310.000votos y 19 escaños (hoy 10 escaños).

UPyD
El partido de Rosa Díez ha sido incapaz de rentabilizar los problemas que el PP ha sufrido con las víctimas de ETA, aunque revalida su escaño por Alava.

El caso de ALAVA
Mención especial merece el caso de Alava, la provincia menos vasca de las tres.Por primera vez en la historia, Alava cuenta con más parlamentarios “aberchales” que españolistas: trece de PNV y EH Bildu frente a doce de PP, PSE y UPyD. En 2009 la relación de fuerzas era de nueve “aberchales” frente a dieciséis españolistas, y en 2005 de diez frente a quince.
En esta provincia es donde el incremento de voto antiespañol, de la mano de EH Bildu, ha provocado un vuelco total en detrimento de PP y PSOE. La coalición EH BILDU logra ser segunda fuerza por delante del PSE y también del PP, que pese a tener la alcaldía de Vitoria queda relegado a la cuarta posición.

Opciones del nuevo “Lendacari”
No hay duda que el Sr Urkullu, será investido nuevo “Lendacari” pero al no disponer de la mayoria absoluta, 38 votos, necesitará negociar una coalición o pacto de gobierno con uno o varios partidos.Estas son algunas de las posibles opciones que sin duda estarán sobre la mesa del candidato:
a) Gobierno de PNV en minoría, con apoyos puntuales de Bildu y oposición de los otros tres partidos nacionales.
b) Gobierno del PNV en minoría con apoyos puntuales de PSÉ y  PP.
c) Gobierno de coalición del  PNV con PSE
d) Gobierno de coalición o acuerdo de gobierno PNV con PP y UPyD .
La decisión final del PNV en todo caso será determinante y sería bueno que  recordase, para no caer en el mismo error, cómo su actitud en las elecciones municipales pasadas, ha dado el poder a Bildu en la Diputación de Guipúzcoa, Ayuntamiento de San Sebastián y multitud de ayuntamientos de Guipúzcoa.El PNV, por tanto,  se enfrenta a unas decisiones que pueden ser vitales para su supervivencia a medio y largo plazo.La pirámide de edades en las tres provincias, juega en su contra.Puestos a ser nacionalistas / independentistas, no cabe duda que los jóvenes de Bildu sobrepasarán a los abueletes peneuveros y puestos a ser nacionalistas aquellos lo son mucho mas y mas radicales también en lo social  habiendo mamado desde las ikastolas el veneno nacionalista votarán mas  Bildu que PNV, y si este partido elige la deriva ultramontana del iluminado Ibarreche y similares, simplemente será residual, a la vuelta de unas pocas elecciones quedando canibalizado por Bildu.

Resumen final
Los partidos que respetan y defienden la Constitución de 1.978 están en claro retroceso en todas las provincias, incluso en aquellas en las que históricamente han sido hegemónicos.
En consecuencia los partidos antiespañoles, se encuentran en una posición inmejorable de cara a unos años que estarán marcados en la esfera occidental por los procesos independentistas ya en marcha (Escocia, Quebec, Flandes...), con 2014 como fecha de referencia para el referéndum escocés y las amenazas de los independentistas catalanes que ya nuncian su pretensión de  hacer frente común con los “aberchales” vascos.
El gobierno del Estado Español debe ser capaz de afrontar  este gravísimo reto anticonstitucional que se avecina con las medidas de salvaguardia que la misma Constitución establece.

F.J.