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viernes, 28 de junio de 2013

El cáncer nacionalista,Pujol.La burbuja financiera,MAFO.La politización de la Justicia, Sala.La ingeniería educativa Rubalcaba

Estos son los culpables del desastre

El cáncer nacionalista, la burbuja financiera, la politización de la Justicia y la ingeniería educativa. He ahí los factores de la crisis de España. Y todos esos factores tienen rostro visible.

Pujol: El Virrey desleal
La afirmación “España nos roba” puede ser mantenida por jóvenes desinformados sobre la balanza fiscal real entre la autonomía y España; puede ser mantenida por los independentistas pero no por CiU. Sería tanto como decir que Jordi Pujol era tonto y se dejó engañar por socialistas y populares. La realidad es que hizo con ellos lo que quiso durante 23 años: rechazó el sistema de cupo vasco, obtuvo más competencias que ningún otro territorio descentralizado de Europa occidental, se llevó cuotas de impuestos estatales (IRPF), obligó a cerrar en falso asuntos de corrupción graves. Le dieron lo que pedía, siempre.
España pensaba que Pujol quería ser Virrey y le dejaron. El Estado, el Ejército, la Guardia Civil se fueron de Cataluña, los altos cargos del Estado se decidían a propuesta de CiU.
Sin embargo, ya jubilado todos descubrimos que era independentista y que el catalanismo moderado (que le hacía ganar elecciones con el voto de los burgueses que se sentían españoles) era solo una estrategia. Pujol siempre trabajó lo “identitario” para que con la ingeniería genética escolar; la lengua impuesta; y la política que implacable aplicaba el apartheid con los López, García Rodríguez y Martínez, el independentismo acabara imponiéndose. El sabía que no era el momento de salir al balcón de la Generalitat para proclamar el Estat català, pero soñaba con ello.
El Virrey fue desleal con la Corona. El monarca tuvo algunas sospechas en los JJ OO de Barcelona’92, cuando los cachorros de CiU y algunos veteranos se propusieron usar esos Juegos, pagados por todos, para reivindicar el “Freedom for Catalonia”. A sus hijos les pillaron en la conspiración. Aquello pasó a una década del 23-F y el “Tranquilo Jordi, tranquilo”. La lealtad se podía poner en duda. No pasó nada y se impuso un renovado: “Vamos a entendernos, que es mejor”.
La Corona tuvo mil y un detalles con Pujol y Cataluña. Hoy al Príncipe Felipe le abuchean en el Liceo. Oímos al ex presidente catalán un inapropiado “¡Pero qué coño es esto de la UDEF!” (cuando esa unidad policial investigaba a su familia); pero nadie le oyó un: “¡Pero que coño es esta falta de educación!
Todos los mecanismos sociales de control del pujolismo, alentados por medios de comunicación con libro de estilo que prohibían usar la palabra España, el predominio cultural y político del entorno nacionalista siguieron funcionando como un reloj.
Incluso el Tripartito de izquierdas de Maragall los mantuvo de la A a la Z. Eso sí, 33 años alimentado por con dinero de los impuestos de todos los catalanes. También de los que se sienten españoles. Al final, un día se quitó la máscara y todo aquello del catalanismo y la descentralización se demostró una estrategia. Apareció un Pujol con piel de lobo. Pujol pasaba a jalear un eslogan que caló en la sociedad catalana, a pesar de estar construido sobre mentiras: “Si no nos quieren, nos vamos”. Esa es la receta de Convergència a la crisis y sus duros ajustes.
Los estómagos agradecidos que le nombraban “Español del Año” en Madrid deben tener hoy tremendas diarreas. El Virrey les engañó. Su entorno familiar no engañaba a nadie. Su esposa y sus hijos practicaban al modo coránico la doctrina del “els nostres” (los nuestros), frente a los otros catalanes (cuando convenía) o los “xarnegos”, las más de la veces.
Ese sentimiento de superioridad, de pueblo elegido, es absurda en Cataluña que tiene la mitad de su población hija de otras tierras de España. Y los aburguesados convergentes sacaron del ropero ideas con naftalina xenófoba para repartir entre los jóvenes, como por ejemplo: “Si nos les gusta que se vayan” o “¡Mas President, Catalunya independent!
¿Quién les recuerda a esos jóvenes que Cataluña se autogobierna desde aquel Estatut de 1979? ¿Pujol y Convergència no tienen responsabilidades en la deuda actual de Cataluña, o en el desempleo o en la pérdida de peso económico en el conjunto de España?. Ni Felipe González, ni José María Aznar lo hicieron, ni creo que esté en los planes de Mariano Rajoy.
Rubalcaba: El cerebro de la deseducación
Se le recuerda, sobre todo, por haber sido el émulo del tenebroso Fouché del aparato policial, y su función de escabel –en la sombra– para que Zapatero pudiera llegar al poder tras el 11-M. Se le recuerda por haberse convertido en el alter ego del zapaterismo, inmolándose por el Partido en el periodo más bochornoso del socialismo español. Y por no haber ofrecido ninguna explicación sobre el caso Faisán, por el chivatazo a ETA. Se le recuerda, en fin, por los escándalos de corrupción y guerra sucia: era el portavos de González, que tenía que dar la cara cuando los casos GAL, Roldán, los fondos reservados o Filesa.
Pero este histórico de la vieja guardia, que lleva en el PSOE desde el año de Suresnes (1974), ha tenido un papel de mucho más calado, aunque menos ruidoso y evidente, como factor de la crisis que atraviesa España.
Doctor en Química, hombre procedente de la Universidad, Alfredo Pérez Rubalcaba (Solares, Cantabria, 1951) ha sido el responsable último de la mayor transformación que ha sufrido el país en las últimas décadas: la de las cabezas de los jóvenes escolares.
Cuando la izquierda conquistó el poder, en 1982, por primera vez desde la II República, tenía claro que sólo podía aspirar a conservarlo, controlando el poder judicial por un lado, y haciéndose con el timón de la educación por otro. De lo primero se encargaron con la Ley Orgánica del Poder Judicial. De lo segundo, poniendo en marcha una serie de leyes escolares que equivalía a sustituir los conocimientos por consignas ideológicas. Esas leyes se han convertido en manos de los socialistas en una máquina de practicar ingeniería social, con la que han podido disponer a su antojo de las cabecitas de los españoles.
La labor que inició el ministerio de José María Maravall, en los años 80, fue culminada por Rubalcaba en los 90. Primero con la LODE, después la LOGSE, la educación pasó a estar politizada, con el caballo de Troya de los consejos escolares. El colofón, ya en el nuevo siglo, y con el zapaterismo sería la LOE, que incluía Educación para la Ciudadanía, una asignatura que tal y como el PSOE la planteaba suponía romper con la neutralidad ideológica del Estado entrando como un elefante en una cacharrería en una esfera que no le correspondía: el derecho de los padres.
Los informes PISA han demostrado que esas leyes no sólo han operado como gigantescos sistemas de manipulación, sino que se han saldado en fracaso escolar, en que más del 30% de los alumnos no consigan terminar los estudios obligatorios; y en que los jóvenes españoles sean los peores preparados de todos los países de la OCDE. Lo que combinado con una cifras de desempleo del 50% condena a la juventud a un callejón sin salida.
Todo ello es atribuible, en buena medida, a Rubalcaba, que –no se olvide– ocupó su primer cargo público como director general de Enseñanza Universitaria en 1985. Después, ocupó la Secretaría General de Educación y en 1992 se convirtió en ministro del ramo.
El fue quien promovió la Ley de Reforma Universitaria (LRU), la Ley Orgánica de Ordenación del Sistema Educativo (LOSE) y la Ley de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE) En 1996 sumó al Ministerio de Educación el cargo de ministro de la Presidencia y el de portavoz del Gobierno. Es decir, escaló al número dos del Gobierno, con Felipe González, pero no soltó la cartera de Educación.
Los socialistas contaron con un equipo de ideológicos y especialistas en educación para culminar su proyecto de ingeniería social. Desde el sociólogo Mariano Fernández Enguita hasta Álvaro Marchesi (que fue secretario de Estado de Educación), pasando por Alejandro Tiana (secretario general de Educación con Zapatero). Pero no hay que olvidar que el gran muñidor fue Rubalcaba.
El actual líder del PSOE ha sido el cancerbero del Partido, primero mediante la Policía educativa (la Logse); y luego administrando el ventilador de la mierda (la Policía Judicial). Y sin dejar huellas, que para eso es químico, como recordaba en una columna un histórico del PSOE, Pablo Castellano.n
Mafo: Cuando la (mea) culpa la tienen los demás
Miguel Ángel Fernández Ordoñez, MAFO. Esta última denominación es un compendio de las iniciales de nombre y apellidos y dicen que no le gusta que así se le llame.
Pero más allá de esto, Ordóñez, hermano menor del que fuera el ministro de Exteriores más conocido de España, pasará a la historia como el gran correponsable de todo. Corresponsable de todo lo malo que le ha ocurrido a la estructura económico-financiera de nuestro país (por acción y por omisión). Ni siquiera Salgado se ha llevado tan mala prensa como Ordóñez y eso que su corresponsabilidad ha sido incluso mayor, pero hay quien sabe esquivar a la opinión pública y quien la alimenta a base de frases épicas, como es el caso de MAFO.
Su responsabilidad se podría simplificar en que la gestión de MAFO como gobernador del Banco de España, siempre ha ido un paso por detrás de todo lo que ha ocurrido en el sistema financiero español. Un paso por detrás, aún teniendo las herramientas, la capacidad, el mandato y, sobre todo, el conocimiento de que debía, de que tenía que ir un paso por delante para haber evitado lo que hoy padece el sistema y, por ende, la economía española. Porque, si todo se sabía, ¿por qué nuestro país ha vivido un proceso por el que hemos pasado de tener un sistema “bien gestionado, regulado y supervisado“ (Ordóñez, dixit) a tener que pedir un rescate a Europa de 100.000 millones –para usar 40.000–?
Tras una fructífera carrera política en los Gobiernos socialistas de González primero y Zapatero después, en 2006 es propuesto y designado, con la oposición frontal del PP, máximo responsable del regulador financiero de nuestro país. Para entonces, ni se sabía de las subprime, ni de Lehman ni mucho menos se ponía en duda nuestro envidiable sistema financiero.
Pero la realidad no se hizo esperar y en 2009 el Banco de España intervino Caja Castilla-La Mancha (CCM). Lo que ocurría en CCM no era sino el reflejo de lo que ocurría en las 2/3 partes del sistema financiero español –exceptuando los bancos y alguna caja–: politización, nula gestión y descontrol del riesgo: sobre lo primero poco quiso hacer Ordóñez cuando su jefe Zapatero se paseaba por medio mundo presumiendo de estar en Champions y de tener el sistema bancario más solvente del planeta.
Sobre lo segundo y tercero, pudo hacer todo, pero nada hizo hasta que no quedaba más remedio que intervenir. Lo mismo consintió con la otra caja rescatada, CAM (Caja de ahorros del Mediterráneo). Tutelada y animada por el supervisor a integrarse en una de las llamadas fusiones frías, finalmente tuvo que ser intervenida ante la escandalosa situación de su balance.
Pero el colofón a su gestión se focaliza en Bankia, cuya judicialización proviene de aquellos polvos: fue el Banco de España el que forzó la fusión Caja Madrid-Bancaja, fue el regulador bancario el que insistió en la necesidad de sacar a bolsa la entidad y fue la misma autoridad central, gobernada por Fernández Ordóñez, la que permitió, consintió y miró para otro lado en el espectáculo de las preferentes. Esta actuación sobre Bankia ha acabado generando pérdidas para los ahorradores, inversores y ciudadanos.
Ordóñez tiene el dudoso honor de haber sido de los pocos en este país que ha logrado concentrar una posición común sobre su persona: desde los sindicatos y su propio partido, el PSOE, hasta la oposición, pasando por el sector financiero y empresarial, han pedido en algún momento su cabeza, su salida, su silencio o su inhibición. Todos recordarán cuando el secretario de UGT en Madrid le invitó a “irse a su puta casa” por no ser consciente “de quién le ha puesto ahí y a quién se debe”... tanto, que MAFO escenificó una de las gestiones más politizadas que se recuerden en el Banco de España.
Pero como decían en una película de Oliver Stone (Platoon), aunque de una forma más soez, “las excusas son como el trasero, todo el mundo tiene uno” y MAFO también tiene una excusa –o podría tenerla–. Nuestro país y su sistema financiero jamás se habían enfrentado a una crisis internacional de tales dimensiones y a él le tocó lidiar con una estructura y un entorno que hacía de España el país más bancarizado del mundo, alimentado y engordado en mandatos anteriores al suyo. La excusa de Miguel Angel Fernández Ordóñez se llamaba Jaime Caruana.
Sala: Blanqueador de ETA
El Tribunal Constitucional acumula en su historial sonoros atropellos contra el derecho, desde el plácet a la cacicada felipista contra Rumasa hasta el espectáculo de pasteleo partidista que ofreció los tres años que invirtió en avalar la mayor parte del Estatut. No le fue a la zaga el que consumó en la pasada legislatura, al blanquear a los cachorros del terrorismo para que se presentaran a las elecciones locales y autonómicas y llegaran a las instituciones.
La persona decisiva, por su voto de calidad, para inclinar la balanza del lado de los proetarras fue el presidente Pascual Sala. Ahora se va, después de haber presidido el TC durante dos años, dejando un “regalito”, un varapalo a las universidades católicas: empleó su voto de calidad para imponer una sentencia que minusvalora los acuerdos del Estado con la Santa Sede. En los votos particulares, seis magistrados del TC afirman que el trato diferenciado que el legislador dio a la Iglesia Católica para la creación de sus propias universidades está justificado por el "singular estatus internacional de la Iglesia, del que carece cualquier otra confesión religiosa", y porque "la Iglesia fue la creadora de las primeras universidades y de las que mantienen el máximo prestigio en la actualidad”.
Pero Sala parece haberse enrocado en su sectarismo hasta el final. Como al principio. El hasta ahora presidente del Constitucional lo fue antes del Supremo y del Consejo del Poder Judicial en los años de plomo del tardofelipismo (1990-96), cuando la corrupción y el crimen de Estado señoreaban la vida pública española.
Y Sala era una de las autoridades máximas, haciéndole el juego a los intereses del Gobierno socialista y echando paletadas de tierra sobre la tumba de Montesquieu.
En la España de los últimos veinte años se ha creado una burbuja financiera y una burbuja nacionalista, pero desde que el PSOE de González y Guerra llegó al poder en 1982, ya existía una burbuja judicial, consistente en acabar con la división de poderes, politizar a los jueces y disponer de un Fiscal General del Gobierno (no del Estado) para blindarse ante la Justicia.
El primer paso de la burbuja fue la Ley Orgánica del Poder Judicial de 1985 que convertía al órgano de gobierno de los jueces en un calco de las mayorías parlamentarias. Posteriormente, la inacción de los distintos Fiscales Generales, que nada más acceder al cargo se ponía una venda ante los escándalos de corrupción del Gobierno. Y por fin, la complicidad de Sala, máxima autoridad judicial como presidente del Supremo.
Licenciado en Derecho por la Universidad de Valencia, Pascual Sala (Valencia, 1935) era experto en Derecho Administrativo. Durante el Franquismo formó parte de Justicia Democrática, y en la Transición, fue miembro de la asociación profesional Jueces para la Democracia. Ingresó en la carrera judicial en 1962 y accedió por oposición al puesto de magistrado de la jurisdicción contencioso-administrativa, labor que desarrolló entre 1972 y 1982.
Fue un jurista del PSOE como se demostró tan pronto como Felipe González llegó a la Moncloa, en 1982: fue nombrado consejero del Tribunal de Cuentas a propuesta del Partido Socialista. Cuatro años después se convirtió en magistrado de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo y en 1988 fue elegido presidente del Tribunal de Cuentas por los miembros de dicho tribunal.
Pascual Sala negó que Felipe González declarara por los GAL y permitió la liberación de la Mesa de Herri Batasuna desautorizando al Supremo. Llegó a ser calificado como “lord protector del crimen”. Eso en los años de la guerra sucia. Casi veinte años después, siendo presidente del Constitucional, apoyó (junto con Gay y Pérez Vera) la excarcelación del asesino Troitiño, autor de 22 asesinatos, por los que había sido condenado a más de 2.700 años de prisión.
Es decir, por un lado evitó que un presidente fuera interrogado por la guerra sucia, y por otro, permitió que se riera de las víctimas un sanguinario terrorista. La culminación de esta carrera fue la bendición de las marcas proetarras. Tal y como temían las víctimas del terrorismo el Constitucional terminó cumpliendo la función de agente blanqueador de las listas que parece haberle tocado en suerte en el guión del cambio de cromos con ETA.
De nada sirvió que el Supremo hubiera dejado claro que las candidaturas eran “testaferros de Batasuna”. Es preciso dar la razón a Esperanza Aguirre, que venía a recordar que el Constitucional no puede convertirse en un Tribunal Supremo del Tribunal Supremo.
La baza que le ha dado fuelle a una banda de gángsters durante 40 años ha sido la coartada política. Sin la complicidad de los nacionalistas y la presencia que han ido teniendo los acólitos del crimen en las instituciones, camuflados en formaciones políticas, ETA se hubiera extinguido hace décadas. Bildu fue otro intento por aferrarse a ese tablón ante el naufragio de una banda más débil que nunca. Fiel al guión de la falsa paz de ETA, urdido por Zapatero, el TC presidido por Sala permitió que los terroristas se burlaran del Estado de derecho y tomaran aire, poniendo el pie en los ayuntamientos y chupando del erario público. Eso sí, no matan. Pero tampoco han entregado las armas.
Nota: publicado en la revista EPOCA


miércoles, 30 de mayo de 2012

Mas sobre la dimisión del gobernador del BANCO de ESPAÑA


El excelente artículo de Jesús Cacho que seguidamente reproduzco desvela interioridades poco conocidas de la nefasta y nada profesional gestión de MAFO y sus acólitos socialistas en el Banco de España como servidores del Poder. No es de extrañar, a la vista de este informe, el desprestigio internacional de esta Institución que ha dado lugar a la imposición por la U.E. de auditores externos, extranjeros para mas inri, para controlar las cuentas de la banca española dado que no consideran fiables las auditorías.Es verdaderamente lamentable para el prestigio de nuestros inspectores que su profesionalidad haya sido cuestionada como consecuencia de que la cúpula y alta dirección de esa centenaria entidad haya destruido la labor de unos profesionales acredirtados por su rigor y competencia profesional.

F.J.

La muerte de Fernández Ordóñez y sus agonías

Advierte Borges, en uno de los cuentos de El Aleph, sobre la inconveniencia de prolongar la vida del moribundo en tanto en cuanto ello equivale a “retrasar el momento de su muerte y multiplicar el número de sus agonías”. Ayer, Miguel Angel Fernandez Ordóñez, alias MAFO, se negó a continuar el viacrucis que viene soportando desde hace tiempo como gobernador del Bando de España (BdE) y, no sin cierta teatralidad, anunció su dimisión un mes antes de cumplir mandato después de haberse entrevistado con el presidente Rajoy, quien seguramente no le dedicó flores de mayo, sino reproches de los que se ha hecho merecedor uno de los grandes responsables del desastre que hoy desborda a nuestro sistema financiero, un asunto que tiene a España con la lengua fuera y al futuro de varias generaciones de españoles en el alero. Cabreado, marginado y cuestionado, tal vez incluso con un pie en el banquillo, a poco que para sus personales intereses se tuerzan las cosas, MAFO ha decidido poner fin a su martirio antes de tiempo. “Hasta los cojones”, ha dicho el gachó que se halla a sus amigos más cercanos.En esta hora, cuando cualquier destripaterrones del periodismo se siente muy capaz de hacerle un traje a medida al señor gobernador, es el momento de recordar algunos episodios clave en la historia reciente de nuestro banco central que nos han conducido hasta el valle de lágrimas que hoy habitamos. En noviembre de 2008, después del terremoto Lehman Brothers, Zapatero viajó a una de las cumbres celebradas en Washington dispuesto a vender la maravilla de BdE que teníamos, el mejor banco central del mundo en su opinión. Porque de eso iba en esencia aquel viaje. En la antigua sede del Palacio del marqués de Alcañices sorprendió, sin embargo, que ZP no se llevara a Washington a MAFO, siendo así que se trataba de presumir de contar con el sistema financiero más sólido del planeta.Nada más tomar posesión, Fernández Ordóñez, con el aplauso de la gran banca, puso manos a la obra para cargarse las provisiones genéricasLa realidad, sin embargo, ya estaba entonces escribiendo una historia muy distinta a la que pretendía vender Zapatero. Porque, nada más tomar posesión, julio de 2006, Fernández Ordóñez, con el aplauso de la gran banca, puso manos a la obra para cargarse las provisiones genéricas de las que, tras el estallido de Lehman, tanto presumía el banco y el propio Gobierno, y desde luego se cargó al hombre que las mantuvo contra viento y marea: el ex director general de Supervisión, Pedro Pablo Villasante. FueRaimundo Poveda, ex director general de Regulación, quien, a finales de 1999, sacó a flote un nuevo tipo de provisión anticíclica capaz de incrementar las reservas de bancos y cajas en época de vacas gordas, de modo que, además de la provisión específica obligada cuando se produce un impago, las entidades quedaron obligadas a dotar esta otra provisión “genérica”, un término que se tomó prestado de la técnica aseguradora. Ni que decir tiene que a banqueros y cajeros de entonces, la mayoría de los cuales siguen hoy en la brecha, les molestó sobremanera tener que dotar una provisión adicional que les impedía presumir de beneficios a mogollón.En julio de 2000, Jaime Caruana, recién instalado en el puente de mando del BdE, situó a Villasante al frente de la dirección general de Supervisión. Trabajador infatigable y enemigo radical de la spanish componenda, no tardó mucho tiempo en enfrentarse a la mayor parte del banco. Villasante, además, partía con un hándicap casi imposible de superar cuando del BdE se trata: no pertenecía a la cuadra de dilectos alumnos del ex gobernador Luis Ángel Rojo, un hombre venerado por los economistas de izquierda que, tras expropiar Banesto y adjudicárselo a Emilio Botín, se acogió al momio del propio Santander hasta su fallecimiento. El poder de Rojo en el BdE era tal que, en vida, era casi imposible imaginar en el caserón de Cibeles cambio o relevo de cierta importancia que no gozara de su visto bueno.Objetivo de MAFO: acabar con las provisiones genéricasDe modo que a Villasante le tocó pelear contra la presión de bancos y cajas, fundamentalmente de la gran banca, deseosos todos de dinamitar la nueva norma. Una guerra tan constante como sorda, larvada, porque el ejército de inspectores que, siguiendo sus órdenes, desembarcaba con regularidad en las entidades solía causar todo tipo de dolores de cabeza en los ejecutivos responsables, poniendo en cuestión todas las operaciones que sonaran mínimamente “raras”, siempre dispuestos a exigir reservas adicionales al menor interrogante. La pelea subterránea fue de tal calibre que tanto BBVA como Santander, cotizados en Wall Street, se atrevieron a poner en evidencia ante la SEC el insoportable celo supervisor del BdE.Y en esto ocurrió que el PP perdió el poder en marzo de 2004. Los bancos redoblaron entonces sus presiones para cargarse las provisiones genéricas y al propio Villasante, aunque tendrían que esperar a que, en junio de 2006, MAFO, militante del PSOE, tomara el relevo de Caruana. La gran banca descorchó entonces el champaña, pensando que con él las cosas serían distintas. Y, en efecto, una de las primeras iniciativas que tomó MAFO nada más llegar al caserón de Cibeles fue hacer saber que contaba con todos los hombres de Caruana, menos con Villasante, el tipo todo honestidad negado para el apaño, al que había que dinamitar. Y así fue. Villasante se vio de pronto encerrado en un despacho y mano sobre mano, hasta que Miguel Martín, ex subgobernador y a la sazón máximo responsable de la AEB, se acordó de él y le reclamó, después de pedir el nihil obstat de Alfredo Sáenz.Al frente de la dirección general de Supervisión, clave del arco de todo el edificio del BdE, MAFO colocó a Francisco Javier Aríztegui, licenciado en Económicas, último retoño de la escudería Rojo y, en el fondo, gran responsable del práctico desmantelamiento de los servicios de Inspección del BdE, de los siempre temidos inspectores. Porque inmediatamente se relajó la labor de inspección, para contento de bancos y no digamos de Cajas, que con MAFO han campado a su antojo por el empedrado inmobiliario español. No solo se relajó: el propio MAFO encabezó un movimiento dispuesto a cargarse la provisión genérica que todo el mundo parecía detestar en Cibeles y alrededores.Aríztegui ha manejado el BdE a su antojoLa impresión generalizada en el antiguo banco emisor es que MAFO se hubieracepillado la provisión genérica –como quiso cargarse las oposiciones al Cuerpo de Inspectores-, sin la cual la situación de bancos y cajas hubiera sido hoy aún más dramática, de no haber sido porque, a principios del 2007, los servicios de estudios más reputados, y obviamente el del propio BdE, empezaron a otear en el horizonte los nubarrones de la crisis financiera mundial. Cuando por fin estalló, MAFO, un tipo que no se fía ni de su sombra, pareció preocupado solo por proteger al Gobierno y mitigar en lo posible los daños electorales que la crisis pudiera producir al PSOE. Siempre arrastrado ante “el mando”: primero, ante Pedro Solbes; después, ante Elena Salgado, dos de los culpables de lo ocurrido y hoy bien escondidos.Hay quien sostiene con fundamento que Ordóñez no se ha enterado en realidad de lo que ha pasado en el Banco, y mucho menos del cómo y por qué de la bancarrota de buena parte del sistema financiero –la correspondiente a las Cajas, sobre todo- que hoy nos tiene con el agua al cuello. Lo suyo era hablar de la reforma laboral, de la política fiscal y por ahí, todo ello con el grado de sectarismo que siempre ha distinguido al personaje. Lo cual, naturalmente, no empaña un ápice el grado de responsabilidad que le cabe en el descrédito del antaño muy prestigioso BdE y, sobre todo, en la dramática situación por la que hoy atraviesa nuestro sistema financiero.A la derecha de MAFO y ascendido a la condición de subgobernador, el citado Ariztegui ha sido el hombre que ha manejado el Banco a su antojo. Un Arístegui que, en plena campaña electoral –mes de febrero- de las generales de 2008, criticaba duramente al PP –está en las hemerotecas- por “sembrar, sin ninguna base, una inquietud injustificada sobre la salud de las entidades financieras españolas, que están en una posición sólida para superar la actual coyuntura”. Con estos personajes hemos labrado nuestra tragedia.
Jesús Cacho
http://www.vozpopuli.com/

El Gobernador del Banco de España, dimite


El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, MAFO,  ha comunicado al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, su intención de abandonar el cargo el 10 de junio, un mes antes de que acabe su mandato, informó el organismo.Tardía decisión que él mismo debería haber adoptado por “vergüenza torera” cuando su partido perdió las elecciones del 20N2011.  
Es opinión generalizada que el Gobierno, a falta de su propia iniciativa para dimitir en su momento, tendría que haber cesado a Fernández Ordoñez en su primer consejo de ministros en diciembre de 2011 sin más dilación, dado que era un suicidio pretender abordar un programa de saneamiento integral del sistema bancario sin contar con la complicidad activa del BdE, en general, y de su gobernador, en particular.

F.J.

jueves, 7 de octubre de 2010

El Banco de España; gobernadores, zascandiles y políticos de raza.

Relacionado con el genial  dibujo de Mingote, arriba reproducido,en el Confidencial( www.elconfidencial.com) de hoy, aparece un interesante artículo titulado:
¿Compraría un coche de segunda mano al gobernador del Banco de España?
Su autor comienza el artículo analizando cómo  el significado de "zascandil", según el diccionario de la REA difiere sustancialmente de la acepción real y actualizada del mismo calificativo.
A su difunto hermano, el inteligente y hábil, RANCISCO, PACO ORDOÑEZ, como se le llamaba coloquialmente,y que  fue ministro de Hacienda  y Justicia con UCD, gobiernos de Suárez y Calvo Sotelo  y de Exteriores con el PSOE, no creo que, nadie en este país se atrevería a tildar de “zascandil”. Paco Ordóñez, era un hombre de estado; un trabajador de la política que siempre tuvo claro cuál era el sentido, la finalidad de desempeñar un cargo público. Desde la reforma de la hacienda pública española, pasando por la ley del divorcio y, posteriormente, por la apertura internacional de nuestro país como miembro activo de la Unión Europea, Fernández Ordoñez fue un político de raza  y que dio a nuestro país algunas de las reformas más importantes y necesarias para poner en marcha nuestra modernización.
Seguidamente el artículo citado al principo.
F.J.
“”...............El actual inquilino del viejo caserón de Cibeles tiene mucho de zascandil en su acepción actual. Dicho sea con todo respeto. Lleva más de 30 años en la vida pública, y desde entonces ha saltado de un lugar a otro como una especie deculo de mal asiento, que diría un castizo. Ora, la política económica; ora, la competencia; ora, el mercado de la energía; ora, la hacienda pública; ora, el látigo del PP en materia económica desde el grupo Prisa…  En fin, un largo historia que le ha llevado -como no podía ser de otra manera- a acumular algunas contradicciones. Probablemente no más que otros zascandiles (y supervivientes) de la vida política que sostienen una cosa cuando están en el Gobierno y otra muy distinta cuando están en la oposición. Como se sabe, unviejo vicio de la clase política.Pero el alegato que hizo este martes en la Comisión de Presupuestos del Congreso, conmueve. O clama al cielo, que se decía en la vieja dramaturgia del XIX. Fernández Ordóñez echa en falta ahora instrumentos para actuar de manera inmediatacontra el déficit, pero obvia que fue precisamente con una ley aprobada cuando él era secretario de Estado de Hacienda (con Solbes como ministro) cuando el Gobierno modificó -para suavizarla, no para endurecerla- la antigua Ley de Estabilidad Presupuestaria.
La ley obligaba a corregir de forma automática los desequilibrios fiscales en el momento de producirse y no ‘a lo largo del ciclo económico’, como se introdujoen la nueva norma. Y con ese objetivo se obligaba a las administraciones públicas a presentar un plan de saneamiento creíble en el momento de aparecer el desequilibrio fiscal.
Fernández Ordóñez fue el padre de la nueva criatura. Solbes también, pero ya se sabe que la autoridad nunca ha sido el fuerte del vicepresidente. “La experiencia demuestra que la estabilidad no se logra por decreto”, decía el gobernador en este impagable artículo publicado en una revista oficial -Información Comercial Española- en noviembre de 2005. Pero no sólo eso. En un arranque de sinceridad, el gobernador  aseveraba que “la fijación de un objetivo de equilibrio año a año, sin tener en consideración la fase del ciclo económico, carece de fundamento económico”. Y para rematarlo sostenía que el objetivo de estabilidad de cada región “se establecerá a través del diálogo bilateral previo entre el Estado y cada comunidad autónoma sobre su propuesta de objetivo”.
Como se ve muy lejos del tono coercitivo que quiso impone el gobernador el martes en su comparecencia parlamentaria. ¿Qué ha cambiado? Pues simplemente el hecho de que el gobernador  se ha dado un baño de realidad y ya no ejerce de zascandil de la vida económica. Bienvenido.””
Escrito por Carlos Sanchez en www.elconfidencial.com