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sábado, 29 de febrero de 2020

Submarinos S-80: Propulsión AIP y últimas decisiones de la Armada española.

Artículo también disponible en el siguiente enlace:


En la serie de artículos de este blog sobre el importante tema de los submarinos S-80 se han ido desgranando las características de los mismos y las incidencias acaecidas durante su construcción.
Una de las características principales de estos submarinos es su sistema de propulsión independiente del aire (AIP, por sus siglas en inglés).
La Armada española convocó un concurso para el desarrollo de este sistema para el cual fueron preseleccionadas dos empresas españolas punteras en I+D+i:  Abengoa y Técnicas Reunidas; finalmente, el 26/02/2020, el astillero Navantia ha seleccionado a la empresa Abengoa para suministrar su desarrollo del mencionado AIP
Los submarinos actuales se clasifican, en cuanto a su propulsión, en dos grandes grupos: propulsión por reactor nuclear  y propulsión por motores diesel eléctricos.
Descartados los submarinos nucleares excepto para las grandes marinas y alguna bastante menor pero con fuertes delirios de grandeza, la propulsión nuclear no es una solución factible para nuestro país por  razones fácilmente comprensibles: coste, oportunidad política, contestación social, etc. 
Así pues centrándose en el subgrupo de los submarinos de propulsión diesel eléctrica, hasta ahora, solamente los barcos de tecnología más avanzada (alemanes 214 , rusos clase Lada y franceses Mesma)  están equipados con AIP; así pues ESPAÑA con los S-80 presenta los submarinos con tecnología propia y mas moderna del mercado.
El sistema AIP al recargar las baterías del submarino en inmersión con una pila de combustible, que emplea hidrógeno producido mediante procesado de bioetanol y oxígeno para generar energía eléctrica, permite navegar al submarino en inmersión, sin salir a superficie durante semanas,( durante unos quince días aproximadamente) es decir, sin dar el snorkel ni arrancar los generadores diésel, minimizando el denominado coeficiente de indiscreción, fundamental para que estos barcos no sean detectados. 
Sin entrar en detalles constructivos, la solución que presenta Abengoa y que incorporarán los submarinos españoles S-80, construidos por Navantiaestá basado en pilas de combustible y reformador de bioetanol
Con respecto a otros sistemas aporta la novedad que el hidrógeno se obtiene por un proceso químico de reformado a partir de bioetanol que es fácilmente almacenable en el buque y que no supone problemas de seguridad; recuérdese que el hidrógeno es el enemigo más peligroso para la seguridad del submarino.
Con respecto a las pilas de combustible, el Ministerio de Defensa ha puesto en marcha un programa para el desarrollo de un nuevo Sistema de Pilas de Combustible, SPC,  para el sistema Propulsión Independiente del Aire (AIP) del submarino S - 80, con objeto de nacionalizar este importante componente;
la primera SPC  fue adquirida en su momento en el mercado extranjero a la empresa UTC Aerospace. Ahora, el objetivo es la producción, también nacional, de la misma por su elevado coste (del SPC) junto con la dependencia de un fabricante extranjero para su suministro, y la vertiginosa evolución que han sufrido el campo de las pilas de combustible en los últimos años.
Se pretende así la identificación de un esquema industrial adecuado para facilitar la producción y suministro de las pilas de combustible del S - 80 durante toda la vida operativa de los mismos a un coste razonable, y lo que es más importante, la posesión de tecnología propia y por tanto  independencia de proveedores extranjeros durante el ciclo de vida completo de los submarinos.
 Finalmente, el calendario de entregas de los cuatro nuevos submarinos es el siguiente: julio de 2022 (S-81, Isaac Peral), mayo de 2024 (S-82, Narciso Monturiol), marzo de 2026 (S-83, Cosme García) y julio de 2027 (S-84, Mateo García de los Reyes). Partiendo de estas fechas, la SPC totalmente española podría incluirse en los dos primeros AIP que serán instalados previsiblemente en el S-83 y S-84.
 Los dos primeros submarinos, que saldrán del astillero Navantia con una propulsión diesel eléctrica convencional, recibirán también la AIP durante la primera gran carena, de acuerdo con los planes de Defensa.
F.J. de C.
Madrid, 29 de Febrero de 2020.
Nota: con info. de Defensa,  Navantia y prensa especializada. 





lunes, 2 de febrero de 2015

Tecnología y Marca España: Abengoa construye en Chile el mayor complejo solar de Ibero América .




Abengoa(*) es una importante compañía española de ámbito internacional que aplica soluciones tecnológicas innovadoras para el desarrollo sostenible en los sectores de energía y medioambiente.
Recientemente, ha celebrado el acto de inicio de obra de la planta fotovoltaica que formará parte del complejo solar Atacama 1, ubicado en el norte de Chile (Comuna de María Elena, Segunda Región, Antofagasta) .
Esta planta constituirá el mayor complejo solar de Ibero América:
  • El complejo Atacama 1, de 210 MW, estará formado por la primera planta termosolar de Ibero América y por una planta fotovoltaica
  • Ambas tecnologías se complementan para aportar energía limpia y estable las 24 horas del día

La ceremonia contó con la presencia del superintendente de Electricidad y Combustibles del ministerio de Energía de Chile, Luis Ávila y del alcalde de ese municipio, Jorge Godoy, quienes elogiaron el comienzo de la monumental obra en pleno desierto de Atacama, a 1.368 kilómetros al norte de Santiago.
El representante de Abengoa Chile, Iván Álvarez, presente en el acto, dijo a la agencia Efe que recientemente el Gobierno ha abierto espacios como este para generar energías limpias que entren al sistema de producción de energía.
"En estas, a Abengoa le fue adjudicado un bloque importante de suministro para todo el país. Creemos que con estos proyectos podemos generar más energía de manera eficiente, sostenible, limpia y a precios competitivos", aseveró.
Por su parte, el intendente de la región de Antofagasta, Valentín Volta, dijo que "estamos felices por María Elena, felices por la región y felices por la energía que va a integrar al sistema interconectado nacional".
Según sus organizadores, el proyecto recibe y se beneficia de la mayor radiación solar en todo el mundo, ya que Atacama 1 estará formado por una planta fotovoltaica con una capacidad de 100 megavatios y por la primera planta termosolar de Ibero América con 110 megavatios de capacidad y 17,5 horas de almacenamiento térmico.
En conjunto, el campo solar del complejo alcanza una extensión de unas 1.000 hectáreas.
El proyecto se ubica en pleno desierto de Atacama, zona que cuenta con la mayor radiación solar en todo el mundo.
La planta fotovoltaica, que será la más grande en su categoría en el Norte Grande, con una potencia instalada de 100 MW, constará de 392.000 paneles que captarán la energía del sol para transmitirla directamente a la red.
Por su parte, la planta termosolar, cuya construcción comenzó en 2014, tendrá 10.600 heliostatos con una superficie total para el campo solar de más de 700 hectáreas. Los heliostatos concentran la radiación solar en un punto, el receptor, ubicado en la parte superior de una torre de 250 metros de altura. La radiación del sol se emplea para calentar sales fundidas que se utilizan para generar vapor con el que se alimenta una turbina de 110 MW que genera electricidad limpia.
Esta planta poseerá además un sistema de almacenamiento térmico de sales fundidas que permitirá entregar energía de forma estable durante las 24 horas del día.
El complejo evitará la emisión de unas 870.000 toneladas de CO2 al año y permitirá responder a la demanda de energía de la población y de la industria gracias a la combinación de ambas tecnologías.
Se estima que la planta fotovoltaica entrará en funcionamiento a fines de 2015 y la planta termosolar durante el segundo trimestre de 2017.
Abengoa está presente desde 1987 en Chile, país en el que ha desarrollado numerosos proyectos para importantes compañías mineras, empresas eléctricas, de comunicaciones y del sector industrial en general. Este proyecto consolida la apuesta tecnológica de Abengoa por la energía termosolar y por la innovación.
Actualmente, Abengoa cuenta con una capacidad instalada de 1.503 MW en operación comercial, 360 MW en construcción y 210 MW en desarrollo. Abengoa es la única compañía en todo el mundo que construye y opera plantas termosolares tanto de tecnología de torre como cilindro parabólica.

El sistema de almacenamiento térmico de sales fundidas permitirá entregar energía de forma estable durante las 24 horas del día.

El actual proyecto consolida la apuesta tecnológica de Abengoa, esta empresa nacida en Sevilla en 1941 y que hoy desarrolla proyectos en más de 80 países, dispone de una cartera de pedidos que asciende a 48.000 millones de euros apuesta por  las energías renovables y por la innovación tecnológica en ese campo.
F.J.de C.
Madrid, 02 de febrero de 2.015
(*) Nota: Más info sobre Abengoa en:

jueves, 17 de octubre de 2013

SUBMARINOS S - 80: Las vicisitudes de un gran proyecto español.




En este blog se ha tratado ampliamente el tema del nuevo submarino español S-80, tanto la descripción de sus características como los problemas aparecidos en su diseño, problemas que, por otra parte, son bastante normales en todos los procesos de creación de un nuevo producto máxime si este alcanza la enorme complejidad y responsabilidad de un submarino.
La Armada española ha pasado en pocos años  de disponer de ocho submarinos operativos, cuatro de la serie S-60 y otros cuatro de la serie S-70 a tener en estos momento solamente dos, ambos serie S-70: uno operativo y otro en reparación completa (“Gran Carena”, en la jerga naval).
Seguidamente reproduzco de la revista Atenea un interesante artículo del Almirante Tafalla en el cual analiza con conocimiento de causa y rigor las vicisitudes que está atravesando el desarrollo del mencionado proyecto.


F.J.de C.
Madrid, 17 de octubre de 2.013


La enfermedad de Navantia.

A. Tafalla
Es fácil confundir los síntomas -el encarecimiento y retraso del submarino S-80- con la enfermedad que se padece: la que ha contraído, y todavía sufre, Navantia, empresa que por otro lado sabe diseñar y construir magníficos buques de guerra.
Como Navantia es una empresa de capital público, creo que podría considerarse correcto que uno de sus accionistas levantase la voz en esta especie de virtual junta general que constituimos todos los españoles. Se une además, en mi caso, la condición de antiguo marino de guerra y comandante de quilla -es decir primer comandante- del Patiño por lo que puedo apoyarme en ciertas experiencias propias.
Cual doctor ante un enfermo repasemos pues, primero, los síntomas. El sobrepeso del primer S-80 y los problemas con la planta AIP (sistema para producir, sin necesidad de aire atmosférico, la electricidad que propulsa al buque) son los principales síntomas del enfermo, que están rodeados de un silencio que para sí quisiera el más discreto de los doctores.
No nos detendremos mucho en los síntomas, pues nos vamos a centrar más en la enfermedad e incluso en su posible cura. Los repasaremos pues vertiginosamente.
El sobrepeso no es algo que surja de repente, un mes antes de la botadura del S-81. Ha tenido que ser detectado progresivamente por los ingenieros del proyecto varios años antes ¿Por qué pues no se informó y reconoció antes el problema? Creo haber encontrado la causa en algo que está pasando en la plantilla de Navantia desde el 2004.
Lo del AIP es algo de diferente naturaleza a lo anterior. Siempre tuvo riesgo y la prueba es que se financió inicialmente como un proyecto de I+D. Pero había alternativas por si se retrasaba; en principio no tiene nada que ver con lo del sobrepeso. La empresa Abengoa, que diseño el reformador de bioetanol -que debería producir el hidrogeno necesario para la generación de electricidad-, se encuentra al parecer en un atolladero sin salida a la vista. Pero hay otras soluciones. Al menos dos identificadas, que no acaban de explorarse por razones políticas, en principio no achacables a Navantia.

*
Submarino de Isaac Peral expuesto en su
antigua ubicación en Cartagena (Murcia)
Desde el inicio, se quiso dotar al S-80 de una propulsión AIP, no por lo que lo demandase nuestra comunidad submarinista, sino más bien para dar viabilidad, frente a posibles clientes extranjeros, a un astillero como el de Cartagena, que no podía sobrevivir con una cartera de tan solo cuatro buques para la Armada. Y esta supervivencia de Cartagena -con un producto de alto valor tecnológico- lo era también para Navantia, que se enfrenta a una competición cada vez mayor en las otras clases de buques que diseña y construye. Y con Navantia, perdura una manera de construir buques de guerra que ha paliado en parte la indiferencia con que las elites -y consecuentemente el pueblo- español han contemplado siempre a su marina de guerra.
Había pues, mucho en juego. Quizás incluso, la supervivencia de Navantia con el carácter que hoy tiene. Una privatización como la de Iberia o las cajas de ahorro seria una pesadilla para casi todos, pues no podemos imaginarnos a donde nos conduciría.
Repasemos ahora esta enfermedad de Navantia que sus síntomas han revelado. En el 2004, un recién llegado gobierno socialista nombró presidente de esta empresa estatal a una persona altamente politizada. Pero eran tiempos donde la ideología, la temeridad u optimismo sin base y la ignorancia -en este caso sobre la industria naval- campaban por sus respetos en el campo político. Seguro que lo recuerdan Uds.
Los cambios que este presidente -que duro 5 años- introdujo entre los ingenieros y técnicos de la entonces Izar -posteriormente Navantia- no fueron inspirados por criterios técnicos y sembraron, adicionalmente, el miedo a perder el puesto caso de oponerse a la línea oficial. Aquí creo que radica el foco de lo del sobrepeso del S-80: miedo a expresar un criterio puramente técnico. Del 2009 hasta la fecha se ha sucedido un vertiginoso carrusel de presidentes aparentemente incapaces de arreglar el entuerto, pues quizás lo que el nivel politico estropeó exige un nivel político para enderezarlo. Solo una decidida acción de la cúpula del Ministerio de Defensa -sin excusarse en dependencias de otros organismos oficiales o buscar escapes con reorganizaciones de dudosa eficacia- puede salvar a la última industria militar estatal, que no solo ha sobrevivido, sino cosechado resonantes éxitos hasta la fecha.
Respecto a la ubicación de la jefatura del programa S-80 y sus relaciones con el resto de órganos técnicos de la Armada creo que -apropiadamente-deberíamos seguir a San Ignacio de Loyola en aquello de En tiempos de tribulación no hacer mudanza.
Pero no todo fue malo del 2004 al 2009. La cruz que arrastraba Izar -que englobaba los astilleros públicos civiles con pérdidas enormes y ayudas ilegales según la UE- fue parcialmente aliviada durante este periodo, con la notable excepción del astillero de Puerto Real -entre otros- auténtica piedra al cuello, por su rentabilidad y tamaño, que todavía hoy lastra a Navantia, la sucesora de Izar. En estas página web de ATENEA he ventilado ya hace año y medio alguna de mis ideas sobre la reconversión de Navantia, imprescindible -a mi juicio- para su supervivencia.
Navantia ha vendido hasta la fecha magníficas fragatas a clientes extranjeros de la mano de Lockheed Martin, que es la mayor empresa en el mundo del armamento. También vendió en su día submarinos -los Scorpenes- asociada, más bien arrastrada, por los franceses de la semiestatal DCNS. Solo que esto último acabo mal, mientras que los acuerdos con los americanos gozan todavía de buena salud, tanto con los sistemas de combate de los buques de superficie, como para los del S-80.
En el caso de los tres portaviones vendidos a otros clientes, Navantia ha ido sola en la venta, pero en otras ocasiones se ha perdido mercado por motivos políticos -como en el concurso con los rusos- pese a tener un producto claramente superior.
El mercado de buques de guerra es uno muy político, donde tener algo bueno -como en su día serán sin duda los S-80- posibilita, pero no asegura la venta. Especialmente si se sale tarde y cubierto por la espesa capa de humo tóxico con la que algunos adversarios comerciales -ayudados por los habituales pesimistas nacionales- están cubriendo el futuro de nuestro submarino.
Por eso creo que habría que imitar con los S-80 el modelo que exitosamente se ha seguido con los buques de superficie e ir a una asociación naval técnica y comercial conjunta hispano norteamericana -tutelada oficialmente por las dos marinas- especialmente favorecida en esta ocasión por el hecho que estos últimos no diseñan submarinos convencionales.
Una posdata final: no me preocupo de las ventas de Navantia por motivos personales -pues nunca he recibido ni un euro de ellos- sino por entender que su futuro y el de mi Armada están unidas. Esta última si que me motiva.
















Ángel Tafalla, Almirante.