Pretende recoger todo tipo de informaciones y opiniones que puedan resultar interesantes; desde la ciencia pura hasta la literatura y el arte; tanto de temas de actualidad política, económica, defensa, etc. como de historia, religión, geografía, viajes, gastronomía, etc. siempre enfocados desde un punto de vista crítico y riguroso y muchas veces con sutil sentido del humor.
Se emplea generalmente este modismo,“Esto termina como el rosario de la aurora”cuando prevemos que algo va a terminar de forma desastrosa.
El diccionario de la Real Academia Española, RAE, lo define como: "Desbandarse descompuesta y tumultuariamente los asistentes a una reunión, por falta de acuerdo."
Existen varias teorías sobre cuál es el origen del citado uso, sin embargo parece que predomina una sobre todas las demás.
Según se cuenta, en un pueblo gaditano (unos dicen Medina Sidonia, otros Espera), durante el Santo Rosario que se rezaba justo antes de la salida del sol (de ahí llamarlo de la aurora), dos cofradías enemistadas coincidieron por un paso estrecho; la tensión por ver quién pasaba primero desencadenó en una fuerte trifulca habiendo como resultado varios heridos. Tal fue la pelea que incluso se llega a mantener que se emplearon los faroles de sendas procesiones para propinar los golpes y que el cura que dirigía una de ellas falleció en el altercado.
Ni que decir tiene que este breve comentario cobra plena actualidad hoy en Madrid, donde el Partido Socialista Obrero Español, PSOE, está reunido para intentar resolver la gravísima crisis interna que sufre cuya explosión ha sido ocasionada por la dimisión de 17 miembros de su Ejecutiva; muchos creen también que el desencadenante de la actual crisis está en que Sánchez estaba cerrando un pacto de gobierno con los independentistas catalanes y con los la extrema izquierda de Podemos.(*)
En los dos años y medio que Pedro Sánchez ha permanecido al frente de la secretaría general del PSOE, en el seno del Partido Socialista y en su entorno político y electoral se han producido una serie de hechos relevantes que recaen directamente bajo su responsabilidad. El mayor de ellos ha sido acumular en dos años el mayor número de derrotas históricas de la organización además de provocar bajo su mandato la mayor crisis de la reciente historia del PSOE, que según ha manifestado un importante dirigente: «ahora mismo» no ve una solución y que considera que el partido «está roto por completo» debido a la falta de acuerdo.
Resulta particularmente gravísima esta situación en el segundo partido, o primero, según se considere, pues ha gobernado durante mas de la mitad de los 41 años transcurridos desde la muerte de Franco (1.975).
Esta grave crisis trae a la memoria la auto destrucción que sufrió la UCD, el partido que lideró Adolfo Suarez y que terminó como terminó….
F.J. de C.
Madrid, 1 de octubre de 2.016.
(*)Post Scriptum:Pedro Sánchez dimite tras perder la votación a la que había condicionado su continuidad al frente del PSOE.
Shimon Peres ( Wiszniewo, Polonia, 2 de agosto de 1923-Tel Aviv, Israel, 28 de septiembre de 2016) expresidente israelí y premio Nobel de la paz falleció este miércoles a la edad de 93 años, según informaron fuentes del Hospital Shiva, de la localidad de Tel Hashomer.
Peres se encontraba hospitalizado en ese centro médico desde el pasado 13 de septiembre, cuando sufrió un accidente cerebrovascular, y en las últimas horas su situación había empeorado considerablemente.
Considerado uno de los políticos israelíes de mayor talla mundial por impulsarel proceso de paz de Oslo, que le valió el Nobel de la Paz junto a los líderes palestino Yaser Arafat e israelí Isaac Rabin, culminó su carrera política de 70 años al frente de la Presidencia, que abandonó en 2014, y tras ostentar numerosos cargos.
Su contribución más reconocida internacionalmente fue como artífice junto al hoy presidente palestino, Mahmud Abás, del acercamiento entre palestinos e israelíes, que culminó en 1993 con el reconocimiento israelí de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y viceversa.
Seguidamente transcribo de “ElGran Oriente Medio” un artículo de Jonathan S. Tobin.
F.J.deC.
Madrid. 29 de septiembre de 2.016
La muerte de Simón Peres, a la edad de 93 años, es un momento para hacer balance no sólo sobre una de las figuras judías más extraordinarias de los últimos cien años, también de la historia del Estado de Israel, al que sirvió durante toda su vida adulta. Por su larga etapa como asistente del primer ministro David ben Gurión, y porque ocupó casi todas las posiciones de autoridad del Estado, la historia de Peres es también en gran medida la de su nación. Y es en ese contexto, y no bajo el prisma de algunas de las políticas que defendió, como deben juzgarse sus enormes contribuciones a Israel.Como uno de los chicos de Ben Gurión, y con la potestad que le otorgaba ser director general del Ministerio de Defensa, fue Peres quien más contribuyó a construir la infraestructura de seguridad y la industria de defensa israelíes. Su diplomacia fue clave para la alianza que Israel forjó en aquel entonces con Francia. Eso no sólo condujo a la Campaña de Suez de 1956 (un gran éxito para Israel aunque fuera un desastre para Gran Bretaña y Francia), también a que Israel se hiciera con su primera generación de armamento sofisticado y al nacimiento del programa nuclear del propio Israel. Siguió a su jefe cuando salió del Gobierno y en su paso a la oposición, para resurgir como líder del Partido Laborista y ocupar varias posiciones importantes, entre ellas la de ministro de Defensa y, en dos ocasiones, la de primer ministro, pese a que nunca ganó unas elecciones.Pero no es por su papel de organizador de la defensa de Israel en una época en que la seguridad del Estado judío pendía de un hilo por lo que más se le recuerda. Su legado político tiene más que ver con su desempeño como ministro de Exteriores en el Gobierno de Isaac Rabín, su rival implacable durante tanto tiempo, a principios de los 90. Peres fue la fuerza motriz en la decisión de contactar con la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) a fin de tratar de acabar con el conflicto con los árabes, que precedía en mucho a la fundación de Israel. Aunque compartió el Premio Nobel con Rabín y el líder de la OLP Yaser Arafat, además de pugnar con más fuerza por lo que acabaría conociéndose como los Acuerdos de Paz de Oslo, fue el único que creía en lo que estaban haciendo.A Peres le gustaba decir que era más filósofo que político. Esta etiqueta explica su dedicación a la idea de que un acuerdo del tipo paz por territorios podría terminar con décadas de conflicto, a pesar de las evidencias que convencieron a figuras mucho más templadas de que estaba condenado al fracaso. Su objetivo no era tanto lograr un acuerdo en materia de seguridad como la creación de lo que describía esperanzado como un Nuevo Oriente Medio –tal fue el título del libro que escribió al respecto, publicado en plena euforia post Oslo–, en que el peligroso vecindario en que habitaba Israel se convertía en una suerte de Benelux del Mediterráneo.El problema era que su socio en las negociaciones, Arafat, no compartía sus nobles objetivos. El veterano terrorista utilizó la Autoridad Palestina creada por Oslo para lanzar las dos décadas de matanzas y conflictos que siguieron al momento de gloria de Peres en los jardines de la Casa Blanca en septiembre de 1993. La fe de Peres en la necesidad de la paz le impidió ver buena parte de los riesgos que estaba asumiendo. Cuando se le preguntaba por ello –como yo hice una vez–, comparaba los temores sobre Oslo con el viajero que lee la letra pequeña de su billete, que advierte sobre la posibilidad de que el avión se estrelle. Creía que el pueblo de Israel debía confiar en su piloto y no distraerse con preocupaciones irracionales. Pero, por desgracia, la fe en las buenas intenciones de Arafat fue recompensada con nuevas ofensivas terroristas, y no con la paz con la que él y el pueblo de Israel soñaban. El Estado judío acabó pagando un alto precio en sangre por el siniestro que él había pergeñado.Ese terrible error de cálculo quizá haya definido a Peres, y para muchos de sus viejos enemigos políticos de la derecha sigue definiéndolo. Pero lo curioso de Peres es que fue capaz de dejar atrás los desastres de la mitad de su carrera política como hizo con su anterior avatar como uno de los ministros más duros del país. Tras décadas de ser considerado el máximo embaucador del país (un sambenito que le colgó Rabín, y no sus enemigos del Likud) y un eterno perdedor (entre 1977 y 1996 llevó al Partido Laborista a cuatro derrotas y un empate), acabó siendo su veterano estadista más querido.¿Cómo fue posible?En parte fue fruto de su mera longevidad. En el cambio de siglo, Peres era uno de los últimos supervivientes de los líderes fundadores que seguían participando activamente en los asuntos del país. Toda una vida dedicada al servicio público, aunque no siempre de manera exitosa, le confería cierta autoridad. Al final, las polémicas –no importa lo amargas que hayan sido– han importado menos que el hecho de que se tratara de un hombre cuya biografía es inseparable de los hitos más importantes de la historia de su país.Asimismo, muchos israelíes acabaron comprendiendo su desfavorable reputación política no era totalmente merecida. Peres, un hombre ingenioso, parlanchín, cosmopolita y culto (era una delicia entrevistarlo) que había nacido en Polonia, era lo opuesto al estereotipo del borde hasta casi rozar la grosería del sabra (nacido en Israel) que era Rabín. La presunción de que el segundo tenía que ser más de fiar tenía más de prejuicio cultural que de otra cosa.Tal vez también muchos israelíes, incluidos algunos que no formaban parte de su electorado natural de izquierdas, acabaron comprendiendo que, aunque Oslo fuese un desastre, su defensa del acuerdo era totalmente sincera. Tal vez consideraran que sus sueños de un “Nuevo Oriente Medio” eran una fantasía peligrosa, pero lo reconocían como un filósofo con ideales nobles que defendía algo que podría haberse hecho realidad en un mundo mejor, con enemigos menos bárbaros.No hace falta aplaudir todas sus ideas para entender que pocas personas han estado al servicio de una nación democrática durante tanto tiempo y con tanta fidelidad como Simón Peres lo estuvo al de Israel. Él y los otros gigantes que contribuyeron a que el Estado judío sobreviviera y prosperara –un grupo que comprende a Ben Gurión, Menájem Béguin, Moshé Dayán, Rabín, Ariel Sharón e Isaac Shamir– obraron milagros. El Israel moderno no habría sido posible sin ellos. Bendita sea su memoria
Este sábado, 24 de septiembre de 2.016, la Hermandad de Antiguos Caballeros Legionarios (de la que forman parte 100.000 antiguos caballeros legionarios), Asociaciones legionarias y miles de madrileños se han concentrado en en la Plaza Mayor de Madrid para defender el honor del fundador de la Legión, el General José Millán Astray y respaldar a una institución respetada y admirada en todo el mundo.
El Ayuntamiento de Madrid decidió hace meses, retirar el nombre de la calle dedicada al General en aplicación de la ley de Memoria Histórica, (Ley 52/2007 de 26 de Diciembre) que fue promulgada por el gobierno socialista de Zapatero y que el actual gobierno del PP, no se ha dignado derogar, tal como figuraba en su programa,
en su cuatro años de gobierno con mayoría absoluta.
El teniente coronel legionario, José Pérez Recena, ha censurado en su discurso la hipocresía de los comunistas que gobiernan algunos Ayuntamientos de España, entre ellos el de Madrid:
"Se denominan defensores de la tolerancia y el diálogo y nada más lejos de la realidad. Defienden el derribo de la historia de España"; “la calle dedicada a Millán Astray no se concedió por su participación en la Guerra Civil, sino por ser el fundador de la Legión" y manifestó que quitarle su nombre a la calle es una ofensa gratuita y sin fundamento".
Al término del acto se ha entonadoel himno de la Legión, que ha cantado en primera fila, sentada junto a otros familiares, Peregrina, la hija del General Millan Astray, quien ha manifestado sentirse embargada por la emoción tras el cariño recibido.
https://youtu.be/2gIjK8HQed0
Biografía.
José Millán Astray y Terreros nació en La Coruña el 5 de julio de 1879 y falleció en Madrid el 1 de enero de 1.954. Su padre era un prestigioso letrado que ejerció distintos cargos en el Ministerio de Gracia y Justicia, donde llegó a Director de la Cárcel Modelo de Madrid.
Ingresó a los 15 años en la Academia de Infantería de Toledo. Ascendiendo a Alférez con 16 años. Tras un primer destino en Madrid, ingresa por primera vez en la Escuela de Estado Mayor, al estallar la sublevación en Filipinas, solicita suspender los estudios y ser destinado a la colonia.
Recibe el bautismo de fuego en el pueblo de San Rafael, en la Panpanga, donde se defendió con 30 hombres del ataque y asedio de un importantísimo contingente de insurrectos tagalos.
Desde el 30 de diciembre de 1896, el segundo teniente Millán Astray, es un héroe nacional, se le recompensa con la Cruz de María Cristina, máxima condecoración al valor en aquellos tiempos.
En febrero de 1898 asciende a Teniente, ingresando de nuevo en la escuela de Estado Mayor, que tiene que abandonar por ser destinado a Burgos, comenzando aquí su paso por numerosos destinos, hasta el 12 de enero de 1905 en que asciende a Capitán. Ingresa de nuevo y por tercera vez en la escuela Superior de Guerra para acabar los estudios de Estado Mayor, obteniendo el diploma en julio de 1909 .
La Legión Española (conocida popularmente como «La Legión») es una fuerza militar dirigida y creada en 1920 por José Millán-Astray, encuadrada dentro de la Fuerza Terrestre del Ejército de Tierra Español.
La Legión o Tercio de Extranjeros, como se denominó en su origen, fue resultado del esfuerzo personal del entonces comandante de Infantería José Millán-Astray,
cuya vida , a partir de ese momento fundacional, estará íntimamente ligada a “La Legión”.
El Teniente Coronel Millan-Astray imprime a la Legión su carácter, basándose en el código de honor de los samuráis, el bushido, la dota del Credo Legionario, normas morales por las que habrá de regirse la conducta de todo legionario. Con el empleo de Teniente Coronel y Coronel, ejerce el mando, a su ascenso a General, el Rey Alfonso XIII le nombra Coronel Honorario del Tercio a perpetuidad .
Sirviendo en ella sufrirá las heridas que mutilarán su cuerpo:
El 17 de septiembre de 1921, en el barranco de Amadí es herido en el pecho.
El 10 de enero de 1922, después del combate de Draa el Asef, al ser relevado por el Teniente Coronel González Tablas, es herido en una pierna.
El 26 de octubre de 1924, ascendido a Coronel y camino del Fondak de Ain Yedida para tomar el mando de la columna R´gaiga, encuentra la carretera cortada por el fuego enemigo. Cuando se aproxima a primera línea para arengar a los soldados del Batallón de Burgos, recibe un disparo que le destroza el brazo izquierdo. Dicho brazo le es amputado al habérsele declarado la gangrena.
Finalmente, el 4 de marzo de 1926, cuando se encontraba al mando de una columna y consigue tomar Loma Redonda, dando orden de fortificarla, recibe un disparo en el rostro que le destroza el ojo derecho y le produce desgarros en el maxilar y en la mejilla izquierda. A causa de esta herida pierde dicho ojo.
Su fama transcenderá las fronteras españolas y a su muerte será el único título que le acompañe, “Legionario”.
La Legión hoy.
Tras una importante reestructuración en la década de 1990, ha cubierto desde entonces varias misiones internacionales de mantenimiento de la paz en distintas zonas del mundo como Bosnia-Herzegovina, Albania, Kosovo, Macedonia, Irak, Afganistán, Congo y el Líbano.
Si Unamuno es el más grande pensador vasco de todos los tiempos, Baroja es el más grande novelista.
"El vascuence no ha sido ni es una lengua literaria o filosófica" afirmó Baroja, "ha venido estrecha a todos los vascongados que han tratado de expresar sus pensamientos en él".
Unamuno, por su parte, afirmaba:
“El vascuence, hay que decirlo, como unidad no existe, es un conglomerado de dialectos en que no se entienden a las veces los unos con los otros. Mis cuatro abuelos eran, como mis padres, vascos; dos de ellos no podían entenderse entre sí en vascuence, porque eran de distintas regiones: uno de Vizcaya y el otro de Guipúzcoa.
De poco sirvió lo que Miguel de Unamuno y Pío Baroja dijeron y advirtieron hace un siglo. Las ideas estupefacientes de Sabino Arana fueron preferidas y triunfaron……..
(*) Ver nota.
Viene todo esto a cuento de un interesante artículo:
“Los susurros de Sabino”, de Álvaro Martínez
aparecido en ABC el 18/09/2016 y que por su interés, más en estos días de próxoximas elecciones en las Vascongadas seguidamente reproduzco íntegramente:
· La propuesta lingüística del nacionalismo vasco parece salida de la «txapela» de Arana: bienvenidos al «apartheid» euskaldún.Dice el PNV que quien quiera trabajar en la cosa pública en el País Vasco va a tener que saber euskera. Si el partido de Urkullu sigue gobernando, una eminencia en medicina, por ejemplo, no podría ser director del hospital bilbaíno de Cruces a no ser que lea con soltura «El catecismo cristiano del doctor Betolaza», de 1596, o cualquier texto escrito en una lengua cuyo presunto radio de acción termina en las cercanas Castro Urdiales y Miranda de Ebro. Más allá, es como saber hablar tártaro fuera de Tartaristán.Así las cosas, todo vasco puede presentarse a cualquier puesto público en cualquier rincón de España, pero la administración vasca queda vedada para el resto de los españoles, porque el castellano (que es lengua oficial aquí y lo hablan 567 millones de personas en todo el mundo) a los nacionalistas les debe parecer muy poquita cosa e ineficaz para, qué se yo… apagar un incendio, por ejemplo. A lo mejor Urkullu piensa que si, pongamos por caso, el bombero habla euskera las llamas se extinguen más rápidamente, o por completar el disparate que si todo el mundo habla esa lengua las cosas se tornan en ignífugas, si nos atenemos al providencialismo que guía la doctrina peneuvista al grito de que «mejor cosa no nos puede pasar, con la buena sombra que da mi txapela».Cuando este batallón se echa a la cara las propuestas lingüísticas del PNV –aplaudidas, por cierto, por podemitas y proetarras– parece como si el fantasma de Sabino Arana correteara por los pasillos de esa casa susurrando al oído a sus epígonos al mando sus conocidos dislates racistas. A lo mejor a Ortúzar, que es ahora el presidente del PNV, se le ha aparecido en sueños aquel xenófobo de Arana y le ha recordado lo de que «el bizkaino es laborioso, el español es perezoso y vago». Y de ahí, al programa electoral.Desbrozado el debate de las paparruchas de la «construcción nacional» y otros sopicaldos demagógicos que nutren el discurso identitario, alguien tendría que recordarles a Urkullu y a Ortúzar que solo en el 13% de los hogares vascos se habla en euskera y que dos tercios de la población no lo usa porque no le place, que tiempo y medios han tenido para hacerlo. Hablando de solidaridad y egoísmos, no se entiende bien la ojeriza que el nacionalismo le tiene a España y lo español cuando, según la UE, seis de cada diez euros gastados en protección social en el País Vasco provienen del Estado.También gracias al Estado los jubilados vascos cobran la pensión media más alta de toda España, porque todos los años les llega una inyección de entre 800 y 1.000 millones de euros de la «malvada» Seguridad Social españolaza. Con lo que cotizan los vascos, sencillamente, no les llega. En general, el País Vasco recibe del Estado –ese perverso Leviatán que según aquel orate de Abando está lleno de «vagos»–, 1.576 millones de euros más de lo que aporta. Así todos los años. Madrid ingresa 16.576 millones menos de lo que aporta para que, entre otras cosas, los jubilados vascos lleguen a fin de mes hablando como les venga en gana. Faltaría más.
El Festival Internacional de Cine de San Sebastián es el único festival de categoría A de ESPAÑA y uno de los 14 mundiales de la misma: Berlín, Cannes, Shanghái, Moscú, Karlovy Vary, Locarno, Montreal, Venecia, Varsovia, Tokio, El Cairo, Goa (India) y Mar del Plata.
Es el más importante de España y del conjunto de países de habla hispana.
Un poco de historia.
Conviene recordar las circunstancias políticas que se vivían en España al principio de la década de los 50 cuando nuestro País estaba sometido a un completo aislamiento internacional después de ser expulsada de la ONU en 1946.
Dicho aislamiento comienza a romperse precisamente en agosto de 1953 cuando el gobierno de Franco firma el Concordato con la Santa Sede y pocos días después, en septiembre del mismo año se firman los Acuerdos de Madrid con los Estados Unidos, ambos importantes tratados son preludio del reingreso de ESPAÑA en la ONU en febrero de 1955.
Es en este escenario cuando arranca el 21 de Septiembre de 1953, la primera edición de la entonces llamada “Primera Semana Internacional de Cine”.
En 1954, al hacerse cargo de la organización del certamen el Sindicato Nacional de Espectáculos y el Ministerio de Información y Turismo, adquirió la denominación de Festival Internacional de Cine.
En 1957, la Federación Internacional de Asociaciones de Productores Cinematográficos (FIAPF) otorgó al certamen cinematográfico la máxima categoría (A). La “FIAPF” (Fédération Internationale des Associations de Producteurs de Films), creada en 1933 en Paris, es una organización internacional que reúne 26 asociaciones de productores cinematográficos de 23 países.
A lo largo de los más de 60 años de existencia, el Festival de Cine de San Sebastián ha contribuido al nacimiento de nuevos directores: Pedro Almodóvar, Francis Ford Coppola, Roman Polanski, por nombrar unos pocos.
Igualmente, el Festival ha contado con la presencia de numerosas estrellas, hoy consagradas (o fallecidas): desde Bette Davis (*), Gloria Swanson, Gregory Peck, Elizabeth Taylor y Audrey Hepburn hasta Robert De Niro,Meryl Streep, Richard Gere, Michael Douglas, Catherine Zeta-Jones, Mel Gibson, Demi Moore,Naomi Watts o Brad Pitt, por poner sólo unos ejemplos.
Desde 2007, en su 55 edición, el Festival Internacional de Cine de San Sebastián aparece con una nueva fórmula que atrae con mayor fuerza y que la crítica agradece.
En la actualidad, el Festival combina el cine independiente de calidad internacional, en particular español y latino, con una mayor presencia de actores y directores conocidos por el público.
En la última edición, 2.015, asistieron 169.000 espectadores en 670 proyecciones para visionar 223 películas procedentes de 45 países.
Organización y gestión.
El Festival de Cine de San Sebastián es gestionado por una sociedad pública donde participan el Ministerio de Cultura del Reino de España, la Comunidad Autónoma de Euskadi (País Vasco), la Provincia (Guipúzcoa) y el Ayuntamiento de San Sebastián, a partes iguales.
El Festival está constituido de diversas secciones y numerosos premios. La Concha de Oro se otorga a la mejor película, de cualquier nacionalidad. Las Conchas de Plata distinguen al mejor director, al mejor actor y a la mejor actriz. Luego vienen los Premio del Jurado, al mejor guion y la mejor fotografía.
Siguen varios Premios: Nuevos Directores, Perlas, Zabaltegi, del Público, de la Juventud (elegidos en centros escolares), Horizontes Latinos (para estimular la producción y distribución de películas latinoamericanas inéditas en territorio español), Made in Spain, Zinemira, Cine en Construcción, Encuentro de Escuelas de Cine, Otra Mirada, Irizar al Cine Vasco, Donostia (para homenajear a un actor por su trayectoria profesional), y algunos más.
La primera Concha de Oro.
La primera Concha de Oro concedidaen el primer festival en septiembre de 1.953 lo fue a la española “La Guerra de Dios”, dirigida por Rafael Gil e interpretada por Claude Laydu y Francisco Rabal, entre otros.
Dicha película también fue premiada en dicho año en el Festival de Venecia con el premio a la mejor película otorgado por la Oficina Católica Internacional del Cine (OCIC).
La síntesis argumental de la película,es la siguiente:
“Un joven sacerdote es destinado a una pobre parroquia minera. Allí intentará por todos los medios poner fin, por medio del Evangelio, al justificado rencor de los mineros, que viven en una sangrante situación de miseria e injusticia social.”
“El último adiós de Bette Davis”.
Ocurrió hace 25 años y no tardó en convertirse en una de las grandes leyendas del Festival de San Sebastián. En 1989 Bette Davis recibió una invitación para acudir a recibir el premio Donostia. A sus 81 años y, a pesar de su delicadísimo estado de salud, la actriz emprendió un viaje de varias jornadas desde Los Ángeles con escalas en Nueva York, París y Biarritz. Una vez en San Sebastián se encerró durante cinco días en su suite del hotel María Cristina y allí planificó con detalle todas sus apariciones públicas: la ceremonia de entrega del premio, la rueda de prensa en la que, envuelta en el humo de sus cigarrillos, disfrutó recordando su carrera… Terminado el certamen, decidió alargar su estancia pero no tardó en encontrarse mal. Fue trasladada en un vuelo especial al Hospital Americano de París, donde murió pocos días después, el 6 de octubre de 1989. Sin que quizás nadie lo hubiera sospechado, el Festival de San Sebastián había supuesto la última actuación de una de las divas del Hollywood clásico.
Seguidamente se enlaza el documental que recrea cómo transcurrieron aquellos días.