miércoles, 28 de marzo de 2012

Orwell, “1984”, y el mayor centro de espionaje de la NSA (National Security Agency), en Utha, USA.


El mundo de los servicios de inteligencia es apasionante, ello  a pesar de las novelas de James Bond , de John Le Carre y demás autores.
En este blog he dedicado mas de un artículo a este tema, el último, dedicado a una empresa privada(?) que se dedica a estos menesteres: Stratfor  (vid el post http://fj-lasideasdejeugenio.blogspot.com.es/2012/02/stratfor-una-cia-privada-en-la-sombra.html)
Es tan importante la influencia de “los servicios de inteligencia” que en muchas ocasiones los políticos y máximos dirigentes de algunos paises provienen de los mismos; es el caso de Vladimir Putin, actual presidente de Rusia que desde los comiezos de su carrera política en la época soviética ya era un destacado miembro de la KGB y que desde entonces nunca abandonó.
En España, tenemos el caso del poderoso A. Pérez Rubalcaba, auténtico personaje de las llamadas “cloacas del Estado” , hoy líder de la oposición pero hasta hace escasos tres meses vicepresidente del gobierno y máximo responsable de los servicios de inteligencia españoles: CNI, Guardia Civil, Policía e inteligencia militar algunos de ellos todavía no descabezados de simpatizantes socialistas, incompresiblemente,  por el  nuevo gobierno del PP.

Hoy dedico este artículo al  "centro de espías más grande del país (USA)"  construido en un paraje desértico del estado de Utah (oeste) por la agencia responsable del proyecto, la NSA, Agencia de Seguridad Nacional en inglés http://www.nsa.gov. Esta Agencia es la agencia de inteligencia menos conocida del país americano. Su objetivo principal consiste en el "aseguramiento de la información":

  • Vigilar la seguridad de la información de los USA.
  • Alcanza sus objetivos por medio de la encriptación, los sistemas de seguridad informática y control de las comunicaciones.
Las otras Agencias, mucho mas conocidas, FBI y CIA, tienen objetivos distintos según la ley, si bien, como ocurre en este submundo de la inteligencia todas las competencias en la práctica se entrecruzan y en muchas ocasiones es difícil, si no imposible, deslindar  sus responsabilidades específicas.

Así el FBI, dependiente del Departamento de Justicia, tiene como principales objetivos:

  • La lucha contra delincuencia interior y el control del orden público interno
  • Conseguir y elaborar información de inteligencia doméstica para hacer frente a amenazas que se originan desde el interior del país, aunque tambien es responsable de hacer frente a  las amenazas a la seguridad de Estados Unidos.

La CIA, por su parte, cuya labor se extiende siempre por el exterior de los USA, tiene como principales objetivos:

  • Acopiar información relevante de seguridad para los intereses de los USA
  • Recopilar información de fuentes internacionales
  • Evalúar la fiabilidad de la información disponible y adoptar las  medidas oportunas  contra las amezas a los USA.
  • Investigar los posibles ataques terroristas planeados contra los USA desde fuera del país


¿Se parece cada vez más nuestro mundo al de la pesadilla orwelliana en el que todas nuestras comunicaciones son vigiladas?
La inquietante referencia a la conocida novela orwelliana que da título a este artículo ha resurgido en Estados Unidos tras la publicación hace dos semanas de uno de los mayores expertos en espionaje del país, James Bamford, sobre la construcción del "centro de espías de Utha.
El centro, de 90.000 metros cuadrados (cinco veces el Capitolio de Washington D.C.) y protegido por fuertes medidas de seguridad, debería comenzar a funcionar en septiembre de 2013, según el artículo de Bamford, publicado en el número de abril de la revista Wired.
"Circulando por sus servidores y enrutadores y almacenadas en bases de datos casi sin fondo estarán todo tipo de comunicaciones", escribió Bamford, "entre ellas los contenidos completos de correos privados, llamadas de celular y búsquedas de Google, así como todo tipo de huellas de datos personales: tickets de estacionamiento, itinerarios de viaje, compras de libros y otra 'basura de bolsillo' digital".
Algunos expertos en inteligencia y ciberseguridad creen que el artículo de Bamford peca de alarmista.
Pero quienes han dado credibilidad al autor sostienen que la agencia responsable del proyecto, la Agencia de Seguridad Nacional (NSA en inglés), es criticada por lo que algunos consideran prácticas invasivas.
Tratando de acallar las críticas, el jefe del NSA, el general Keith Alexander, compareció hace una semana en el Congreso para asegurar que su agencia no espía a ningún estadounidense sin una orden judicial.
Interrogado por los legisladores, Alexander respondió que la NSA no intercepta por rutina las conversaciones telefónicas o la correspondencia electrónica de los estadounidenses.
Pero no aportó más información sobre el centro de datos de Utah.
Se conoce su costo, US$2.000 millones, y que forma parte de la Iniciativa Integral para la Ciberseguridad Nacional, un plan puesto en marcha en 2008 durante la presidencia de George W. Bush para contrarrestar las crecientes amenazas de ciberataques y en particular aquellos que podrían ir dirigidos a la red eléctrica del país o al mercado financiero.

Tras los ataques del 11 de septiembre de 2001, las agencias de inteligencia de EE.UU. fueron cuestionadas por no haber detectado la amenaza y la administración de Bush (2001-2009) llevó a cabo una profunda reforma de estas.
Ahora, muchas críticas se centran en las posibles invasiones a la privacidad de los ciudadanos. Pese a las objeciones, algunos políticos republicanos han propuesto recientemente ampliar aún más los poderes de la NSA.
La ley estadounidenses pone a las agencias de inteligencia ciertos límites respecto al acceso a información privada de los ciudadanos del país, como la necesidad de una orden judicial, pero no se sabe si esas restricciones son respetadas, según los expertos.
Las limitaciones respecto a ciudadanos extranjeros son, sin embargo, mucho menores.
El principal interés de los espías reside en las comunicaciones militares y diplomáticas extranjeras, que suelen estar codificadas y la mayor parte del trabajo, no consiste tanto en extraer el contenido de aquellas (leer e-mails y escuchar conversaciones), sino en analizar el tráfico (quién se comunica con quién).
El tráfico de internet se cuadruplicará entre 2010 y 2015, y Estados Unidos no es el único país que está destinando cada vez más recursos a vigilar internet y otras redes. Los expertos señalan que ningún servicio de inteligencia de una gran potencia puede permitirse ignorar el océano de información que circula por todo el mundo.
FJ
Nota  referencia, BBC Mundo, artículo de Fernando Peinado.

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