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jueves, 4 de diciembre de 2014

Israel y Palestina: Un conflicto permanente.




El reparto del territorio que en 1947 hizo la ONU de una región hasta entonces bajo administración británica no fue, a juicio de los palestinos, ni justo ni, por consiguiente, homogéneo. Hasta esa fecha, los judíos ocupaban una mínima parte del territorio. Tras el reparto, su extensión territorial se amplió más de un cien por cien.
En septiembre de 2011, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas, pidió ante la Asamblea General de Naciones Unidas que Palestina se convirtiese en el estado 194 de Naciones Unidas. Su petición no fue aceptada.
La creación de un estado palestino, no es el único punto de enfrentamiento entre  palestinos e israelíes que diariamente saltan a los medios de comunicación mostrando como esa región del mundo es una de las mas conflictivas.
El ministro de Defensa español, Pedro Morenés, ha viajado (1/12/14)  a Israel para mantener encuentros con autoridades israelíes lo que constituye el primer viaje a Israel de un miembro del Ejecutivo español después de que el pasado 18 de noviembre el Congreso aprobara una proposición no de ley que insta al Gobierno a reconocer a Palestina como Estado.
Aunque más de 130 países han reconocido ya a Palestina como un Estado, no existe dicho estatus para un pueblo que lleva reclamando durante décadas ser reconocido como nación. Se trata de  un asunto espinoso que tiene divididos, no sólo a palestinos e israelíes sino a buena parte de la comunidad internacional.
Por otra parte se sabe, aunque sin confirmación oficial, que representantes de Israel y Palestina mantuvieron abierto durante cuatro años un canal paralelo y secreto de negociaciones en las que avanzaron "sustancialmente" en asuntos como las fronteras y los refugiados, pero no en la polémica sobre Jerusalén;las negociaciones con Israel se interrumpieron cuando este país se enteró de que los negociadores palestinos ya no contaban con el apoyo de su presidente, Mahmud Abas.Las supuestas conversaciones secretas comenzaron en 2010 y en ella también estuvo implicado un enviado especial de Obama. Niguna fuente oficial -ni palestina ni israelí- ha hecho comentarios sobre ello.

Seguidamente reproduzco de One Magazine, un interesante artículo de M. Angeles Moya, en el que se explica con notable precisión y claridad la historia y situación actual del problema.

F.J.de C.
Madrid, 4 de diciembre de 2.014


“Principales puntos conflictivos entre Israel y Palestina”

Aunque podríamos remontarnos a antes de 1947 (cuando el actual territorio palestino-israelí pertenecía al imperio turco-otomano o, posteriormente, estaba bajo administración británica), se puede considerar ese año como el punto de partida de las tensiones entre ambos pueblos. El reparto del territorio que en 1947 hizo la ONU de una región hasta entonces bajo administración británica no fue, a juicio de los palestinos, ni justo ni, por consiguiente, homogéneo. Hasta esa fecha, los judíos ocupaban una mínima parte del territorio. Tras el reparto, su extensión territorial se amplió más de un cien por cien.A partir de ese momento, los pueblos árabes se unieron para intentar expulsar a los judíos de la que estos últimos siempre han considerado su “tierra prometida”. Una tierra a la que acudieron masivamente tras la ‘llamada’ internacional que se produjo tras la publicación, en 1896, del libro ‘El Estado judío’ de Theodorl Herlz, padre del sionismo moderno. En 1897 se celebró, organizado por Herzl, el primer Congreso Sionista Mundial en Basilea (Suiza). Y, en 1917, se produjo la Declaración de Balfour, manifestación formal del Reino Unido al banquero británico Lionel Walter Rothschild (miembro de la Organización Sionista Mundial) a favor de la creación de un hogar nacional judío.Theodorl Herlz, abogado y escritor austrohúngaro, y corresponsal en París de un importante periódico austríaco, creó el movimiento sionista (una corriente política que preconizaba la vuelta de los judíos a Sión, una colina situada en Jerusalén) a raíz del caso del capitán Alfred Dreyfus, un oficial judío del Ejército francés acusado injustamente de traición por el Gobierno francés en 1894.La emigración masiva del pueblo judío al territorio, hasta entonces ocupado por los palestinos, desencadenó el conflicto en la zona, máxime cuando, en 1948, fue proclamado el Estado de Israel. Esa proclamación de soberanía, reconocida por la comunidad internacional, desembocó en la primera guerra árabe-israelí y acentuó el efecto llamada de israelíes de todo el mundo. Desde entonces, los palestinos han reclamado también un estado propio que, hasta ahora, no ha sido reconocido por Naciones Unidas. En septiembre de 2011, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas, pidió ante la Asamblea General de Naciones Unidas que Palestina se convirtiese en el estado 194 de Naciones Unidas. Su petición no fue aceptada.Pero, además de la creación de un estado palestino, hay otros puntos en conflicto que enfrentan, desde entonces, a palestinos e israelíes. Hasta llegar al momento actual, varias guerras árabe-israelíes se han librado en la zona (siendo la Guerra de los Seis Días, en 1967, la que todavía sigue en el punto de mira de ambos pueblos), ha habido multitud de resoluciones de Naciones Unidas, y se han producido un gran número de acuerdos, con mediación internacional, que no han tenido resultados satisfactorios.¿Cuáles son los puntos en desacuerdo que impiden la resolución pacífica del conflicto entre israelíes y palestinos? ¿Cuáles son los principales obstáculos que impiden la paz entre ambos pueblos? Son cuatro fundamentalmente: la capitalidad de Jerusalén; el retorno de los refugiados palestinos; los asentamientos judíos en territorios palestinos; y las fronteras que se establecieron tras la guerra del 67. Estos son los asuntos que normalmente se ponen sobre la mesa en cualquier negociación entre israelíes y palestinos. Pero ni unos ni otros están dispuestos a ceder y mantienen, desde el inicio del conflicto, hace más de 60 años, posturas irreconciliables al respecto.
JerusalénEs un lugar sagrado tanto para los israelíes (la mayor parte de ellos judíos) como para los palestinos (entre los que también hay cristianos, aunque en menor proporción que musulmanes). También lo es para la Cristiandad. Es la ciudad más grande de Israel, con un millón de habitantes (de los que 650.000 son judíos), y en ella se encuentra la explanada de las mezquitas, actualmente bajo control palestino. Junto a ella, el muro de las lamentaciones, lugar de peregrinación de la religión judía.En la explanada de las mezquitas, a la que los judíos no pueden acceder en la actualidad, estuvieron los templos de Salomón (patriarca judío) y de Herodes. Ambos fueron arrasados y en el año 687 el califa Abd al-Malik construyó la Mezquita de Al-Aqsa, único templo que reconocen los musulmanes. Según las creencias islámicas, desde ahí subió el profeta Mahoma al cielo (los cruzados la convirtieron en iglesia y cuando el sultán Saladino derrotó a los cruzados, volvió a ser mezquita).Aunque en la actualidad la sede de la Autoridad Nacional Palestina se encuentra en Ramallah, los palestinos quieren que Jerusalén sea la capital su futuro estado, pero tampoco en este punto está dispuesto a ceder Israel, que ya en 1950 autoproclamó esta ciudad como su capital. Muchos países no reconocen esta capitalidad y consideran Tel Aviv la capital real del estado israelí. Tanto judíos como palestinos consideran Jerusalén como su capital irrenunciable.
Las fronteras del 67
Ese año, Israel atacó Egipto, Siria y Jordania durante la llamada Guerra de los Seis Días. La guerra se ‘resolvió’ a favor de Israel, que conquistó los Altos del Golán (territorio en disputa con Siria); la península del Sinaí (que posteriormente fue devuelta a Egipto); Gaza (en cuya franja se libran ahora los combates más sangrientos); Cisjordania (territorio que pertenecía a Jordania); y parte de Jerusalén. Estos territorios habían sido ganados por los países árabes en la primera guerra árabe-israelí (1948). Los palestinos quieren que esos territorios sean devueltos y piden, por tanto, que se vuelva a las fronteras anteriores a esa guerra.
Los asentamientos.
Durante la Guerra de los Seis Días, Israel conquistó una serie de territorios, anteriormente habitados por palestinos. Entre ellos se encuentran Cisjordania y Jerusalén Este (gobernada según la legislación israelí), donde Israel construyó una serie de asentamientos que son ilegales según el derecho internacional, y así lo ha reiterado la ONU en diversas ocasiones. Desde el año 1967, Israel ha seguido construyendo asentamientos y los palestinos reclaman la desmantelación de los mismos, algo a lo que Israel no está dispuesto a renunciar.
El retorno de los refugiados.
Desde que se inició el conflicto entre palestinos e israelíes, y sobre todo tras las guerras de 1948 y 1967, se estima que más de cuatro millones de palestinos se vieron forzados al exilio. La mayor parte de ellos se refugió en Cisjordania, Gaza, Jordania, Líbano y Siria. El estado judío, sobre la base de la Ley de Ausentes, embargó las propiedades de estos refugiados y las Naciones Unidas, en su Resolución 181, reclamó el derecho a retornar a sus hogares de los refugiados palestinos o, en su caso, que hubiera una compensación monetaria. El retorno de los refugiados, debido a la Ley de Ausentes, es muy complicado.
La guerra por los recursos hídricos.
Pero además de estos cuatro puntos, existe un quinto aspecto que ninguna de las dos partes admite pero que constituye uno de los principales elementos por los que luchar: el agua. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), sólo cuatro países de Oriente Próximo están por encima de los 1.000 metros cúbicos de agua por persona, cantidad que la OMS considera como la mínima imprescindible. Son Turquía, Irak, Siria y Líbano. Israel no está entre ellos.Casualmente, algunas de las zonas ocupadas por Israel son fuente de importantes recursos hídricos. Tal es el caso de los Altos del Golán (importante fuente hídrica gracias a las aguas del río Jordán, y territorio en disputa con Siria); y Gaza y Cisjordania (lugares en los que se encuentran importantes acuíferos subterráneos). Es comprensible, por tanto, que Israel no esté dispuesto a renunciar a estos territorios.
Algunos datos
Israel es un país con poco más de siete millones de habitantes, de los que el 76,7 por ciento son judíos, el 12 por ciento musulmanes y el ocho por ciento católicos.El presidente del Estado de Israel es Simon Peres y el primer ministro, Benjamín Netanyahu.En Israel, el Servicio Militar es obligatorio: tres años para los hombres y dos para las mujeres.El máximo órgano de gobierno de los palestinos es la Autoridad Nacional Palestina (ANP), cuyo presidente es Mahmud Abbas (también conocido como Abu Mazen), líder del partido Al Fatah (organización política y militar fundada en los años 50 por Yasser Arafat).La franja de Gaza está bajo el gobierno del grupo terrorista Hamás (fundado en 1987 como movimiento de resistencia islámica), que mantiene constantes ‘tira y afloja’ con Al Fatah. Unos y otros se llevan disputando el gobierno palestino desde el año 2007.Hamás (considerado grupo terrorista por Estados Unidos, la Unión Europea e Israel) cree en la resistencia violenta contra el estado israelí y se opone a las conversaciones de paz con el estado judío. Tiene el control de la franja de Gaza desde el año 2007.
Por M.Ángeles Moya http://www.onemagazine.es/noticia/10996/Nacional/Principales-puntos-conflictivos-entre-Israel-y-Palestina.html


domingo, 17 de agosto de 2014

Verdades y mitos sobre Israel y Palestina.



Seguidamente reproduzco el artículo:
EL MITO DE PALESTINA
Por  Francis Nadizi
dado que lo considero muy interesante y lo comparto en su totalidad; me parece que el autor acierta y hay que reconocerle la valentía que supone enfrentarse,sobre todo en Europa, a toda la multitud de “progres” que odian a Israel y mitifican a los palestinos, sin saber la mayoría de las veces ni una palabra sobre problemas tan complejos y enconados como éste que requieren análisis históricos desapasionados, no partidistas y sobre todo carentes de prejuicios y de  los consabidos simplismos de las películas de “buenos y malos”.

Complementariamente a este artículo enlazo la siguiente presentación:
Verdades sobre Israel

F. J. de C.
Madrid, 17 de agosto de 2.014


EL MITO DE PALESTINA
 
La situación en Medio Oriente parece fácilmente comprensible para todo el mundo: los palestinos quieren una patria y los musulmanes quieren controlar los lugares que consideran sagrados. ¿A que es fácil?
Pues bien, en mi condición de periodista árabe y estadounidense que ha acabado conociendo a fondo la situación en Medio Oriente a punta de comentar lanzamientos de piedras y disparos de mortero, hoy en día puedo afirmar que el origen de tanta violencia y revueltas nada tiene que ver con la reivindicación de una patria por parte de los palestinos, ni tampoco con la decisión de los musulmanes de controlar un puñado de lugares que consideran sagrados.
¿Indignados por mis comentarios?
En ese caso, ¿cómo explican ustedes que, antes de la Guerra de los Seis Días, en 1967, no se manifestara en serio ningún movimiento a favor de la independencia de los palestinos?
¿Antes de 1967?, pensarán algunos. "Pero si los israelíes no habían ocupado aún Cisjordania y la ciudad vieja de Jerusalén...". Y con razón. Pero durante aquella guerra, la razón de que Israel conquistara Judea, Samaria y Jerusalén Este no tuvo que ver con los palestinos o con Yasser Arafat. La verdad es que esos territorios habían sido ocupados por el rey Hussein de Jordania en 1948.
En el tiempo transcurrido desde entonces, ¿quién le ha pedido al soberano hachemita que devuelva a los palestinos esos territorios?
¿Acaso las Naciones Unidas han aprobado una sola resolución sobre este tema?
La respuesta es, llana y simplemente: NO.
De paso: ¿por qué nadie se pregunta por qué tantos palestinos descubrieron entonces su identidad de la noche a la mañana, justo después de que Israel hubiese ganado aquella guerra?
¡La única verdad es que Palestina es un mito!
El nombre "Palestina" fue utilizado por primera vez en el año 135 de la actual era por el emperador romano Adriano, a quien no le bastó con borrar al pueblo judío de la faz de Judea (su patria desde hacía nada menos que un millar de años! ), ni tampoco con destruir su Templo en Jerusalén, y que, después de prohibir a los judíos hollar de nuevo su tierra natal, quiso borrar todo rastro de la civilización judía bautizando su antiguo hogar con un nombre acuñado por los filisteos.
Los filisteos eran ese pueblo al que perteneció Goliat, que siglos antes vencieron los hebreos. Con aquel gesto, los romanos buscaban agraviar aún más a sus enemigos. También quisieron ponerle otro nombre a Jerusalén -"Alea Capitolina"- pero el invento no tuvo éxito.
Lo cierto es que Palestina, considerada como entidad autónoma, nunca ha tenido existencia histórica. ¡Nunca!
La región ha caído sucesivamente bajo el dominio de romanos, cruzados cristianos, musulmanes (quienes, por cierto, nunca hicieron de Jerusalén su capital), otomanos y, durante un breve periodo, británicos, poco después de la Primera Guerra Mundial. Después de la Declaración Balfour, en 1917, los británicos se mostraron favorables a una cesión al menos parcial de la región al pueblo judío, para que en ella pudiera establecer un Estado soberano.
No existe nada parecido a una lengua palestina.
Ni siquiera existe una cultura específicamente palestina.
Nunca ha existido una Palestina gobernada por palestinos.
En realidad, los palestinos son árabes, y son inseparables de los jordanos (Jordania también fue creada recientemente, en 1922, por los británicos).
Ya va siendo hora de que comprendamos que el mundo árabe controla el 99,9 % del territorio de Medio Oriente, y de que Israel apenas representa el 0,1% de su superficie total.
Pero por lo visto, con esto los árabes no tienen suficiente.
Lo quieren TODO. Y precisamente esto es el fondo de su rechazo a Israel.
La avidez. La arrogancia. La envidia. La codicia.
Por eso da igual que Israel haga concesiones: el mundo árabe nunca se dará por satisfecho.
Pero, ¿y los santuarios del Islam? Pues resulta, sencillamente, que no hay ni uno solo en Jerusalén.
¿Qué es escandaloso lo que digo?
Ya lo creo.
Y es que ningún medio de comunicación internacional se ha atrevido jamás a proferir esta verdad, porque es políticamente incorrecta.
Y sí, me sé de memoria el argumento: " la mezquita Al-Aqsa y el Templo de la Roca en Jerusalén, después de La Meca y Medina, son el tercer lugar sagrado de peregrinación para el Islam".
Y bien, ya va siendo hora de decirlo:
¡Es falso!
En realidad, Jerusalén no aparece mencionada en el Corán, mientras que La Meca es citada más de un centenar de veces.
Pero lo que es Jerusalén, ni una sola (por contraste, su nombre aparece mencionado hasta ¡699 veces! en la Torá.)
De hecho, no hay ninguna prueba histórica de que el profeta Mahoma haya estado en Jerusalén.
Siendo esto así, ¿cómo es posible que Jerusalén se haya convertido en el tercer lugar de peregrinación para los musulmanes?
Actualmente, éstos suelen remitir a un pasaje impreciso del Corán, la sura 17, que lleva por título "El viaje nocturno" (1).  Donde se evoca la vez que en sueños Mahoma fue llevado " del templo sacro al templo más lejano que hemos consagrado a nuestro culto.
En el siglo VII, los musulmanes identificaron los dos templos mencionados en esta sura como La Meca y Jerusalén.
Esta tenue base es el único vínculo entre el Islam y Jerusalén que actualmente pueden aducir los musulmanes.
En otras palabras, un vínculo basado en sueños, imaginación, interpretaciones y mitos. Por el contrario, el pueblo judío puede demostrar que su arraigo en Jerusalén se remonta a los tiempos del patriarca Abraham.
La más reciente oleada de violencia que ha padecido Israel se originó, supuestamente, en una visita del líder del Likud, Ariel Sharon, al Monte del Templo, donde se hallan los cimientos del Templo construido por Salomón.
Por tanto, el lugar más sagrado del judaísmo. Sharon y su séquito fueron recibidos a pedradas e insultos.
Sé de lo que hablo, porque estuve ahí.
¿Quién no es capaz de imaginar lo que sienten los judíos cuando son amenazados y maltratados, y cuando se les impide el acceso al lugar de culto más importante del judaísmo?
Llegados a este punto, alguien podría preguntar: ¿cómo llevar la paz a Medio Oriente?
Francamente, pienso que nadie es capaz de aportar una solución duradera a esta situación.
Pero si de algo estoy convencido, es que el primer paso debería consistir en decir la verdad.
Seguir prodigando mentiras sólo puede agravar el caos actual. Seguir alegando reivindicaciones espurias para despreciar el legítimo derecho que 5.000 años de historia otorgan a los judíos -un derecho cimentado, además, en pruebas históricas y arqueológicas irrefutables- sólo conduce a agravar la pésima reputación de esta diplomacia de mentirosos.
*Nota*
(1) Los musulmanes basan en el Corán sus pretensiones sobre Jerusalén, pero resulta que Jerusalén no aparece mencionada en el Corán ni una sola vez.
La sura 17 contiene una vaga alusión a "la mezquita más lejana": "Infinito en Su gloria es Aquel que transportó a Su siervo en la noche de la Casa Inviolable de Adoración a la Casa Lejana de Adoración". ¿Acaso hay alguna prueba sólida de que se trata de Jerusalén? La respuesta es: ¡No!*
En tiempos de Mahoma, muerto en 632 de la era cristiana, Jerusalén era una ciudad cristiana del reino bizantino. No fue conquistada por el califa Omar hasta seis años después. Durante ese periodo, la ciudad sólo albergaba iglesias, y en el Monte del Templo se levantaba la iglesia bizantina de Santa María. Hacia el año 711, es decir 80 años después de la muerte de Mahoma, la iglesia fue transformada en mezquita y bautizada Al-Aqsa para así sustanciar la incomprensible sura 17 del Corán. Cuando redactó el Corán, por tanto, Mahoma no podía referirse a esta mezquita, fundada tres generaciones después de su muerte. Por lo demás, Mahoma no manifestó nunca especial simpatía por Jerusalén.
En una oportunidad, autorizó a sus seguidores a rezar en dirección a Jerusalén durante unos meses, con la idea de convencer a los judíos de convertirse al Islam. Al ver que fracasaba su iniciativa, el12 de febrero de 624 impuso la prohibición de rezar en dirección a Jerusalén.
Jerusalén nunca fue para los musulmanes un lugar sagrado.
Francis Nadizi