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martes, 22 de diciembre de 2020

Marruecos, envalentonado, pide Ceuta y Melilla.

 Marruecos, mejor dicho, el gobierno del reino alauita  se siente envalentonado y no es para menos: el “amigo americano” en boca del todavía presidente de los EE.UU. Donald Trump, reconoce oficialmente la soberanía de Marruecos sobre el Sahara Occidental. El primer ministro del reino alauí, Saad Eddine El Othmani,en una entrevista concedida a un medio egipcio, afirmó que las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla «son tan marroquíes como el Sáhara»y que «llegará el día» en el que el reino alauí y España tendrán que «reabrir el asunto de Ceuta y Melilla, territorios marroquíes como el Sáhara».

El Gobierno de España, a través de su Secretaria de Estado de Asuntos Exteriores, Cristina Gallach, convocó de urgencia a la embajadora de Marruecos en España, Karima Benyaich. Gallach trasladó a la diplomática que «España espera de todos sus socios respeto a la soberanía e integridad territorial de nuestro país» y le pidió explicaciones sobre las declaraciones de El Othmani, según informó Exteriores en un comunicado; recuérdese que las relaciones bilaterales hispano-marroquíes revisten una singular importancia en temas como la lucha contra la inmigración ilegal y contra el terrorismo yihadista; con respecto a la primera, baste recordar el conflicto recientísimo ocasionado por las pateras cargadas de miles de magrebíes que han inundado al archipiélago canario en las últimas semanas.

Seguidamente se reproduce por su relación con este tema, el interesante artículo  del Teniente General (r) Pedro Pitarch(*)

 

“Trump se ha encaramado a la patera marroquí. Desde los Acuerdos de Abraham, firmados en la Casa Blanca, el pasado 15 de septiembre, para el reconocimiento pleno de Israel, no era descartable que Marruecos se enganchase a ese pacto entre Israel, EAU, Baréin y ya también Sudán. Lo más sorpresivo de la adhesión del Reino alauita a los Acuerdos es que se haya producido a cambio del reconocimiento del Gobierno norteamericano de la soberanía de Marruecos sobre el Sahara Occidental. Lo más carcajeante es que el anuncio de Trump se hiciera, el pasado jueves, mientras nuestra ministra de asuntos exteriores, Arancha González Laya, se encontraba precisamente en Israel, en visita oficial, sin tan siquiera olerse la tostada. 

 

El asunto tiene mucho fondo. Los principales beneficiarios son Israel, EE UU y Marruecos. Lo de Israel es tan obvio que no necesita más explicación. Por su parte, EE UU, ciscándose sobre la doctrina de la ONU (que sistemáticamente viene desoyendo las reclamaciones marroquíes de soberanía sobre el Sahara Occidental), se apunta un gran éxito diplomático. Y, además, reforzando la posición de su principal aliado en Oriente Próximo, Israel, también fortalece la suya propia frente a Irán. El pacto tutelado por la Casa Blanca incorpora así a un país de enorme significado en el mundo musulmán. No hay que olvidar que SM el Rey Mohammed VI es Comendador de los creyentes y descendiente directo de Mahoma. 

 

Marruecos, con el espaldarazo de EE UU a su pretensión de soberanía sobre el Sahara Occidental, refuerza su nexo político y militar con Washington. El Acuerdo de Defensa entre ambos países, firmado en Rabat el pasado 2 de octubre, que abarca, entre otras áreas, la de armamentos, la instrucción y la inteligencia, es el telón de fondo. Ese pacto es una hoja de ruta dirigida al refuerzo de las capacidades militares marroquíes. ¿Frente a quién?... Nada extrañaría, incluso, el desplazamiento a Marruecos del Mando norteamericano para África (AFRICOM), que mantiene una voluminosa unidad de la fuerza tierra-aire de respuesta de crisis estacionada en, y operando desde, la base aérea de Morón. En definitiva, todo parece indicar que la visión geoestratégica de EE UU está basculando rápidamente desde la Península Ibérica hacia Marruecos, para poner un pie firme en África, frente a la creciente presencia china en este continente. 

 

Los grandes perdedores en este trasiego son, como siempre, los pueblos. Dos en concreto. El primero, el saharaui, utilizado como moneda de cambio para que Marruecos se incorporase a los Acuerdos de Abraham. Y, el segundo, obviamente, la sufrida e irredenta causa palestina. 

 

Para España todo parece agrio. El “aliado” norteamericano, que nos impone sanciones comerciales, ahora, por sorpresa, también nos asesta una tremenda puñalada trapera (o “trumpera”). Y nos pilla con el paso cambiado, con un débil Gobierno bicéfalo y que, al igual que nuestra diplomacia, han quedado con el “salva sea la parte” al relente. Asimismo, el zarpazo a la credibilidad tanto de nuestros servicios de inteligencia como de nuestra acción exterior ha sido brutal. La consecuencia más inmediata y visible, de momento, es la fulminante cancelación por Marruecos de la visita de Sánchez a Rabat, que estaba prevista para la semana que viene. 

 

España va pareciéndose a un insípido juguete de Marruecos. Nuestro vecino del sur está completando un puzzle de acciones sucesivas que, me temo, no estén siendo valoradas debidamente en Madrid. Piezas del juego son, entre otras, la unilateral ampliación de las aguas territoriales, la consecuente necesidad de rediseñar los acuerdos de pesca, el incremento de las prospecciones en aguas canarias (petrolíferas y de telurio), o la masiva invasión de inmigrantes magrebíes cuando, como es bien sabido, nada puede moverse en la costa, entre la desembocadura del río Aghbal (frontera con Argelia) y la Agüera (frontera del Sahara Occidental con Mauritania), sin el control de Rabat. 

 

Todo apunta hacia una estrategia de arrinconamiento y de amenaza a nuestros intereses en Canarias, Ceuta y Melilla, sensibles territorios españoles que demandan una permanente atención; especialmente defensiva. Como el balance militar podría ser ya favorable a Marruecos y como los recortes españoles en defensa proliferan, como lo veo lo digo: podríamos estar en camino hacia algún disgusto mayor”.

 

F.J. de C.

Madrid, 22 de diciembre de 2020.

 

Nota:Con info. de prensa, principalmente  de ABC

 

(*)https://elblogdepitarch.blogspot.com/



jueves, 27 de febrero de 2014

El grave problema de la inmigración y la actuación de la Guardia Civil en Ceuta.



El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en el pleno del Senado del dia 18/02/14, se ha negado a que algunos pretendan hacer "sospechosos" a los miembros de la Guardia Civil por su actuación ante sucesos como los de Ceuta en los que fallecieron una quincena de inmigrantes.
El senador socialista Marcelino Iglesias, inició su intervención en el Senado recordando a los quince inmigrantes fallecidos "tiroteados en el mar" (sic) por la Guardia Civil y exigió al Presidente del Gobierno saber "quién dio la orden de disparar a los inmigrantes indefensos que estaban nadando en el mar". El verbo tirotear, significa según el diccionario de la RAE: “Disparar repetidamente armas de fuego portátiles” ; eso además de falso, es infame que lo pronuncie un senador del partido principal de la oposición que debería conocer el significado de las palabras, a pesar de su mas que probable indigencia cultural.


Con estos antecedentes, no es extraño que la Comisaria Europea de Interior,  Cecilia Mallström, se creciera y se permitiera ultrajar a la Guardia Civil  y al propio tiempo inmiscuirse desconsideradamente en unos asuntos que por afectar gravemente a España y también a la UE, hubieran requerido ser tratados con mucha mas cordura  y reflexión; el lenguaje utilizado por esta “individua” para referirse a la tragedia de Ceuta ha ido subiendo de tono en las últimas semanas, hasta alcanzar este miércoles,26/02/14, en una entrevista radiofónica, un claro acento de ataque hacia el Gobierno español. Convencida de que los indicios señalan hacia un incumplimiento de la ley europea, la comisaria no descarta sancionar al Gobierno por la actuación de unas fuerzas de seguridad que, según sus propias palabras, "crearon un pánico tal, que 15 personas se ahogaron en ese barco".
Entre los artículos de opinión que se han podido leer en España con relación a esta tragedia, hay de todo: desde esa basura a la que nos tienen acostumbrados los medios de comunicación de la izquierda hasta comentarios sensatos y ponderados, analizando los hechos con  seriedad, reflexión y responsabilidad como hace el General Chicharro en su artículo de www.republica.com que seguidamente reproduzco íntegramente:
Inmigración y Guardia Civil
Escribo estas líneas mientras se encuentra en pleno apogeo la polémica suscitada sobre los hechos acaecidos en la frontera de Ceuta con Marruecos. Un suceso que ha tenido como resultado la muerte de 15 infelices subsaharianos.Se da la circunstancia que en artículos anteriores la inmigración irregular a través de las fronteras de Ceuta y Melilla ha sido un asunto tratado, de forma directa o indirecta, en esta columna cuando el que suscribe relataba su “amistad” ocasional con uno de los afortunados inmigrantes que pululan por las calles de Madrid, o cuando nos referíamos a los problemas actuales en la República Centroafricana. País en la que ya se han producido un millón de desplazados; y sabido es dónde acaba un número elevado de éstos: uniéndose a los procedentes de Níger, Chad o Siria.Me produce una tremenda inquietud el devenir de esta pobre gente que sufre lo indecible por escapar de las guerras y de la miseria. Y para colmo del remordimiento de nuestras conciencias nos los encontramos a todas horas por las calles de Madrid.Urge que la Comunidad Internacional tome acción inmediata y la solución sólo se hallará interviniendo directamente en los países origen de estos.Una intervención cívica y económica pero si es necesario, y lo es en muchos casos, con ayuda militar. Sí, ya sé que se está haciendo pero no parece suficiente y por otro lado la lentitud de las medidas que se toman es exasperante.Así, de repente, surge la tragedia en la que siempre pagan los más desgraciados, los más desesperados. Más hete aquí que nos encontramos con voces que en lugar de apoyar las medidas que serían necesarias para paliar la hambruna y desgracias en sus países de origen – me estoy refiriendo a la tacañería en apoyar presupuestos para la Defensa – claman con saña contra los que día a día están al pie del cañón para defenderles a Vd. y a mí. Me estoy refiriendo en concreto a los ataques desaforados y llenos de resentimiento contra la Guardia Civil. Es inaceptable de todo punto que algo así haya tenido y tenga lugar pero se suceden los ataques contra un Cuerpo Benemérito cuya historia de servicio a nuestra sociedad está fuera de toda duda y discusión. Sin embargo así ha sucedido en los últimos días y hay cosas que por extraño que parezca es necesario aclarar.Las leyes de nuestra nación adjudican a la Guardia Civil la vigilancia y protección de nuestras fronteras marítimas y terrestres por puntos no habilitados y a la Policía en los habilitados al efecto. Es lo que se hace en Ceuta y Melilla. Y a fe mía que lo hacen con una profesionalidad digna de todo elogio, con grandes dificultades y sacrificio físico.Hay una investigación en marcha y todo se aclarará, pero si hay algo de lo que no tengo duda alguna es que la Guardia Civil no dispara contra gente indefensa, ni con munición real ni de goma. Ha sucedido una tragedia que habrá de aclararse fehacientemente, pero atacar de entrada a la Guardia Civil por principio es una maldad sin precedentes y aún peor si con ello se buscan réditos en defensa de intereses específicos que ya sabemos cuáles son.Y son éstos, además, los que vituperan a los guardias civiles desposeyéndolos de cualquier derecho por su condición, sólo escuchan una versión de lo que ocurre y corren a los medios a acusar a los agentes de malos profesionales cuando no de delincuentes e inhumanos. Eso sí, lo hacen además desde la comodidad de sus asientos, frente al televisor o tecleando un ordenador. Menudo despropósito.A mí esto me recuerda de alguna forma a aquellos tiempos en los que ETA asesinaba guardias civiles y siempre aparecía algún malnacido que lo justificaba alegando que algo habría hecho el asesinado.Porca miseria que dicen los italianos.Son muchas las voces que claman en el desierto para que se asuman medidas que eviten las condiciones que posibilitan tragedias como las sucedidas, pero desde luego no se añade nada positivo arremetiendo contra los que al pie de la trinchera defienden y cumplen lo que se les ordena.Conozco a la Guardia Civil, y dé Vd. por supuesto, que si en el caso de Ceuta ha habido algún error, se aclarará, y si ha habido alguna negligencia, se corregirá.La presión migratoria persiste y persistirá en tanto en cuanto no se tomen medidas en los países de origen, y como en la situación presente no es posible abrir la puerta por razones obvias, yo estoy tranquilo y orgulloso de saber que es la Guardia Civil la que la guarda y protege.

F.J.de C.
Madrid, 27 de febrero de 2.014