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La administración Obama está confusa y molesta ante los últimos acontecimientos en Oriente Medio; especialmente al observar como el desarrollo de lo que está sucediendo se le va de las manos. Al menos aparentemente.De una parte contempla como Israel actúa por su cuenta contra Siria y de otra como el ejército de Egipto arremete contra los hermanos musulmanes. No ha gustado nada en Washington la actitud de los generales egipcios, con el apoyo activo de Israel, en las acciones emprendidas contra el terrorismo islámico en la península del Sinaí.Así, ahora, a través de los medios, dejan filtrar que el ataque del pasado día 5 de julio que tuvo lugar en el puerto sirio de Latakia donde se destruyó un depósito de misiles rusos tierra-mar fue una acción de la fuerza aérea israelí de forma independiente. Algo que no estaba muy claro ni demostrado. En esta acción se han destruido tres importantes arsenales. Especialmente, como ya he dicho, uno, en el que se almacenaban los sofisticados misiles tipo Yakhont de origen ruso con sofisticada tecnología radar. Un duro golpe para Al Assad a quién, sin duda, no le ha gustado nada lo sucedido y que abre las puertas a posibles respuestas contra Israel. De ser ciertas las filtraciones constituiría un aviso de Obama a Israel para que no vaya por libre. En cualquier caso curiosa forma de actuar con un aliado.En cuanto a los generales egipcios cabe pensar – al menos así lo destacan los medios de ese país – que los movimientos actuales de unidades navales norteamericanas en las costas egipcias no son sino avisos que reciben de Obama respecto a su actitud. Así en concreto se sabe que en estos momentos se encuentran frente las costas de Egipto dos buques anfibios, el USS Kearsage y el USS San Antonio con unos 2600 “marines” listos para intervenir y, que asimismo, en Sigonella (Italia) y Morón (España) hay más unidades listas con un preaviso de 60 minutos.De todas formas, y pese a las informaciones que aparecen en la prensa egipcia, la Embajada de los EEUU en El Cairo desmiente estos movimientos. Sin embargo, otras fuentes manifiestan que estos movimientos navales tienen como objeto advertir al General Abddel Fatah Al SiSi, hombre fuerte del ejército egipcio, que si va demasiado lejos en su persecución de los hermanos musulmanes los “marines” estarían listos para intervenir.A pesar de todo esto, lo que subyace en el fondo, en mi opinión, es el control del canal de Suez cuya libre navegación es vital para la economía del mundo.Pero no deja de ser al menos curioso el apoyo “moral” que Obama está proporcionando a los hermanos musulmanes pues todo el mundo sabe lo que estos representan. Así, recientemente, en la visita que el segundo de la Secretaria de Estado, Williams Burns, ha efectuado a El Cairo, el Jefe del ejército egipcio se lo ha hecho saber.La realidad es que se están desarrollando combates en el Sinaí donde los contendientes son de una parte el ejército egipcio y de otros grupos islamistas como Hamas o la Jihad islámica; de ahí la extrañeza de la actitud norteamericana.Los planes de los generales egipcios son derrotar a elementos radicales islámicos que llevan tiempo andando como Pedro por su casa en la península del Sinaí; y lo están haciendo con una muy decidida colaboración de Israel. O sea, de alguna forma están combatiendo a enemigos declarados de los EEUU por lo que se hace aún más difícil para muchos analistas entender la tibieza del apoyo norteamericano al nuevo régimen.Sucede que Obama no acaba de ver con buenos ojos al nuevo gobierno egipcio que ve como resultado de un golpe de estado contrario a la legalidad internacional lo que está muy bien, siempre y cuando todas las partes pensaran lo mismo. Claro que esto no es así.La cruda realidad es que los 10.000 combatientes salafistas que se encuentran en la península del Sinaí se ven beneficiados por la actitud de Washington y aún lo serían más si se materializara la amenaza de la paralización de la ayuda militar que recibe el ejército egipcio. No creo que esto llegue a suceder pero la duda ahí está.Sí, todo esto es muy confuso y difícil de entender.
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