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sábado, 1 de junio de 2019

“La Oficina Siniestra” de La Codorniz.



Este artículo también puede leerse íntegramente en el siguiente enlace:https://lasmejoresideasdejeugenio.wordpress.com/2019/06/01/la-oficina-siniestra-de-la-codorniz/

Los que tenemos una edad, casi hemos aprendido a leer con la revista de humor La Codorniz, (1941 a 1978) “la revista más audaz para el lector más inteligente” , como se sub titulaba, en la que colaboraron los mejores humoristas que no cito expresamente por no olvidar a ninguno, con excepción de Pablo San José, “Pablo”, (Larache 1926-Burgos 1.998) por ser el creador de “La oficina siniestra” que dá título a este artículo; a finales de la década de los sesenta y principios de la siguiente publicó dos libros con sus famosos personajes: La Oficina Siniestra y La Burocracia Tenebrosa, en cuyas viñetas retrató en clave de humor la España de aquellos años:





Viene a cuento esta introducción dado que el pasado 12 /05 /2019, entró en vigor el Decreto-Ley de Control Horario por el cual se establece la obligatoriedad de establecer un sistema de control horario en todas las empresas españolas. Es decir, desde ese día es obligatorio fichar en todas las empresas y para todos los trabajadores.
El motivo para promulgar de esta nueva normativa es tener un control y un registro de las horas trabajadas, una manera de controlar los tiempos de trabajo muy en la línea de la “oficina siniestra” del pasado siglo inmortalizada por “Pablo”; en las más avanzadas empresas tecnológicas parece imposible imaginar una ley para el control de los horarios de trabajo del personal como la que en España acaba de implantar el Gobierno (en funciones) del socialista Sánchez sobre la materia.
En las oficinas de Google, por ejemplo, los empleados de la firma, como los de la mayoría de empresas tecnológicas que hoy lideran el índice S&P 500, disponen de servicio de buffet con todo tipo de comida, amén de cafeterías y “workcafés” en los que poder cambiar impresiones con los colegas o simplemente trabajar, en equipo o individualmente. Hay oficinas que incluso disponen de lavandería, piscina, peluquería, guardería y hasta bolera; el empleado no tiene que preocuparse de nada, ni siquiera de qué hacer con el tiempo libre si llegara a tenerlo. Simplemente tiene que cumplir con su trabajo, lo que implica ser diligente y, sobre todo, creativo, proceso al que algunas tecnológicas destinan hasta el 20% de la jornada laboral.
En Mountain View (California) sede de Google,  sería imposible imaginar una ley del siglo XIX como la que en España acaba de dictar el Gobierno Sánchez sobre el control de los horarios de trabajo; pero también el mundo empresarial español, desde las numerosas multinacionales aquí afincadas, la mayoría con gran éxito, hasta las empresas de cualquier tamaño, incluidas las pymes, desde el consejero delegado hasta el empleado más humilde, vive estos días traumatizado por el impacto de una ley cursada por este Gobierno socialista (en minoría de 84 diputados) en uno de sus imaginativos  y pre electorales “viernes sociales”.
¿Cómo medir el horario de trabajo de uno cualquiera de los miles de abogados empleados en los grandes bufetes, generalmente asediados por el trabajo que se llevan a casa fuera del horario de oficina? ¿Cómo hacerlo en el de las firmas de auditoría y consultoría que emplean a miles de jóvenes recién licenciados, dispuestos a abrirse camino a base de esfuerzo y horas de trabajo?, lo mismo en los centros de investigación,etc. Ningún buen profesional puede trabajar mirando el reloj, porque el mundo no se detiene después de cumplidas las 8 horas reglamentarias y un buen profesional lo es las 24 horas del día. Es evidente que el control de los horarios es fácil en un ministerio –de hecho se viene haciendo desde tiempo inmemorial- o en una oficina bancaria, pero ¿cómo fichar en una profesión liberal, o en cualquiera de los cada día mas numerosos nuevos empleos propiciados por la tecnología de la información? ¿Cómo puede fichar un autónomo?  y un vendedor, por ejemplo,¿ interrumpirá  su negociación con el cliente porque “ya es la hora” ?
¿A qué viene este disparate en pleno siglo XXI?    
La locura es de tal envergadura, que sus responsables la irán suavizando si es que al final no terminan por olvidarse de ella, como tantas leyes absurdas hechas en este país para ser incumplidas. Dicen que su objetivo principal es seguir el rastro a las horas extras trabajadas y no pagadas, y que por tanto no cotizan a la Seguridad Social. Hacer frente a los muchos compromisos de gasto contraídos, y a la realidad de un objetivo de ingresos fiscales que ni de lejos cumplirá las expectativas.
F.J. de C.
Madrid, 1 de junio de 2.019