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jueves, 13 de junio de 2013

Fracking sí, por favor


Me complace reproducir aquí el interesante artículo de Daniel Lacalle sobre  “fracking -fractura hidráulica” , importante técnica de fracturación hidráulica para la extracción de gas no convencional, tema que  ya fue tratado en este blog en fecha 30/04/13 http://www.blogger.com/blogger.g?blogID=3794895405914654789#editor/target=post;postID=6548907560077226837;onPublishedMenu=allposts;onClosedMenu=allposts;postNum=0;src=link
F.J.de C.
La energía es esencial para el crecimiento, pero debe ser competitiva, barata y abundante. El gas pizarra -shale gas- cumple las tres condiciones. En la Unión Europea lo de barata lo hemos olvidado y nos hemos disparado un tiro en el pie consiguiendo algo que parecería casi imposible: tener una energía más cara que otros países que importan más materias primas que nosotros. ¿Cómo? Hundiendo nuestra competitividad con enormes subvenciones -casi un 1,5% del PIB de la Eurozona- a todo tipo de tecnologías, alcanzando el objetivo inimaginable de tener una sobrecapacidad cercana al 30%, pero a la vez un coste inaceptable. Ineficiente, caro y de baja competitividad.Según Eurostat, el precio medio de la electricidad y el del gas para los hogares en España se encuentra entre los seis más altos de la Unión Europea. Nuestra factura, además de unos impuestos enormes, incluye grandes costes fijos por mantener tecnologías, tanto las obsoletas como las nacientes, creadoras de sobrecapacidad y costes regulados que solo suben.Pero, además en Europa la electricidad, según el presidente de la CE, Barroso, es un 50% más cara que en EEUU y el gas industrial, casi un 75% superior. Estados Unidos es autosuficiente en gas e importa menos petroóeo que en 2007, y va camino deautoabastecerse, como vengo comentando en esta columna desde hace tiempo.Desde que la revolución del fracking -fractura hidráulica- comenzó, el precio del gas en EEUU ha caído más de un 44%, mientras en Europa subía un 23% de media. Eso es un estímulo de verdad. No es una cuestión irrelevante. El coste de la energía supone casi el 30% de los costes totales de las industrias en Europa.Podemos rompernos la cabeza echando la culpa a las renovables, al carbón o a la nuclear, unos y otros, que la realidad del problema es que en Europa y España no se permite la sustitución, la competencia y el desarrollo de fuentes de energía barata. No solo tenemos que dejar que funcione el mercado y que caigan las tecnologías obsoletas, como ha ocurrido con empresas de carbón, solar o viento ineficientes en EEUU. Tenemos que generar energía barata. El fracking, amigos míos, es la mayor fuente de mejora de competitividad de la economía americana (lean aquí), no imprimir moneditas.No vale decir que una tecnología "es barata" si no consideramos todos los costes que genera, incluidos los subsidios y primas. Es engañar. Lo que importa es tener una factura final baja. Y el destrozo a la competitividad que estamos llevando a cabo mata las posibilidades de crecer y recuperar actividad industrial, puesto que las empresas se van a países más baratos.Prohibir el fracking -la fracturación hidráulica para extraer gas- es suicida.- La tecnología está probada y se desarrolla de manera eficiente y segura en más de 10.000 pozos anuales en EEUU. Antes de que se lancen a contarme historias de miedo de documentales -desmontados- como 'Gasland', y para los que quieran entrar en detalle sobre todos los riesgos y las aclaraciones a los miedos infundados, les recomiendo mi articulo con preguntas y respuestas sobre el fracking aquí.- Ahorraría a Europa 900.000 millones en su objetivo de reducir importaciones y emisiones de CO2 a 2050 combinado con aquellas energías renovables que ya no necesitan subvención.- En EEUU ha creado 76.000 millones de PIB y 600.000 puestos de trabajo. En Europa se estiman reservas suficientes para cubrir 90 años de demanda (156tcm de reservas de gas pizarra). En España, casi 40 años. Por supuesto, esa cifra aumenta con las mejoras de productividad, como hemos visto en EEUU. Inversiones de decenas de miles de millones que no necesitan primas, subvenciones ni historias.
Europa depende en gran parte del gas ruso en invierno... pero parece preferir el riesgo de desabastecimiento si vuelve a enfadarse el Kremlin a desarrollar sus reservas de gas pizarra.España importa casi el 55% de su gas de Argelia y depende, para tener flexibilidad, de países que cobran por su gas precios muy superiores a lo que costaría el gas pizarra. Incluso asumiendo un coste que duplicase al gas americano, $8/mmbtu, el gas nacional seguiría siendo mucho más competitivo. Casi un 40% inferior al gas licuado importado.En España tenemos importantes reservas de gas pizarra, concentradas en regiones afectadas por un paro cercano al 30%, y que necesitan como el agua recibir inversiones y crear empleo. La industria del petróleo no solo atrae inversiones sin subvenciones, sino que crea empleo cualificado, además de traer extranjeros expatriados de alto poder adquisitivo. El Consejo Superior de Colegios de Ingenieros de Minas ha realizado un excelente informe que merece la pena leerse.
Competitividad, un objetivo posible... con energía barataDecía un gestor en la conferencia global de Goldman Sachs del martes pasado que "Europa decidió intentar importar menos gas y petróleo subvencionando energías que cuestan el equivalente a $180/barril, y hoy no solo importa más, sino que lo que produce es más caro". Y no me hablen de crear "industrias y tecnologías nacionales" cuando importamos la mayoría de paneles solares y turbinas de China, Alemania y EEUU.El coste en energía es todoAlgo muy bueno debe tener el fracking cuando entre los grupos que más lo atacan se juntan las empresas carboneras, los gasistas rusos y los sectores subvencionados. Porque son los que sufren si bajan los precios del gas y se desarrolla a gran nivel.Sí, hay que monitorizar y regular los aspectos medioambientales, pero eso se hace desde la colaboración con la industria, permitiendo la innovación, no prohibiendo. Todo tiene riesgo, pero exagerarlo es rídiculo. Sorprende, por ejemplo, la vehemencia anti-fracking de gente que defiende con uñas y dientes a la minería de carbón. Si por ellos fuera, no tendríamos ninguna industria, que también tiene "riesgo". Y para ellos, el consumo de tierras raras para sus electrodomésticos no importa, porque si contaminase lo haría en China. Que se fastidien. Hoy en EEUU ya hay empresas que ofrecen fracking sin agua -con gas- y se usa agua reciclada de manera masiva. Los reguladores medioambientales norteamericano, polaco y británico lo certifican cada mes.Hay que seguir apostando por las tecnologías punteras. Todas. Como hace EEUU. Permitiendo la sustitución, no dando subvenciones y primas, sino deducciones fiscales -tax credits-, haciendo que sea el mercado el que determine si una tecnología es valida o no, así se previenen los 'efectos llamada' falsos de regulaciones excesivas y se evita la sobrecapacidad. Mostrando al consumidor el verdadero coste de la energía, no escondiéndolo en una tarifa que difiere los costes reales al infinito -como el déficit de tarifa español-...Y, por supuesto, dejando que quiebre el ineficiente.No se puede sustituir el consumo de gas y petróleo al 100% por energías renovables. Por coste, tanto de subvenciones como por la enorme inversión necesaria en redes, que todo va a su factura. Mientras se siguen desarrollando alternativas que no cuesten hoy los ahorros de dentro de cien años, tenemos la obligación de desarrollar nuestros recursos naturales, como hace el Reino Unido, China, Australia o EEUU.Decir que los americanos son tontos por crear riqueza y aprovechar de manera exitosa sus recursos naturales, o mejor aún, decirles a empresas petroleras privadas multinacionales que sus negocios son una burbuja y "no son rentables" -se lo juro- es de una petulancia y paternalismo de nuevo rico que no nos podemos permitir.España necesita inversión y crear empleo ya. Rechazar capital es un lujo que no nos podemos permitir. Escondernos en el "no en mi jardín" subvencionando costes inaceptables esperando que algún día la demanda crezca y nuestro bolsillo lo pague, solo nos hunde más en el agujero de desindustrialización y falta de competitividad en el que estamos. No nos dejemos llevar por historias de miedo y soluciones mágicas. Tenemos soluciones en casa. Buen fin de semana.
Escrito por: Daniel Lacalle

martes, 30 de abril de 2013

Técnica no convencional para extracción de gas: El “fracking”


¿Qué es el “fracking”?

Fracking  es un término inglés para referirse a la técnica de fracturación hidráulica para la extracción de gas no convencional. Consiste en la extracción de gas natural mediante la fracturación de la roca madre (pizarras y esquistos). Para extraer el gas atrapado en la roca se utiliza una técnica de perforación mixta: en primer lugar se perfora hasta 5000 metros en vertical y después se perfora varios kilómetros en horizontal (2 a 5). Entonces se inyecta agua con arena (98%) y una serie de aditivos químicos (2%) a gran presión. Esto hace que la roca se fracture y el gas se libera y asciende a la superficie a través del pozo. El proceso se repite a lo largo de la veta de roca rica en gas. Parte de la mezcla inyectada vuelve a la superficie (entre un 15 y un 85 %).
España cuenta con importantes yacimientos de gas pizarra en algunas zonas de Cataluña, la cuenca de Guadalquivir, la cordillera Subbética, Cantabria,  Alava  y ahora un buen puñado de empresas han iniciado las gestiones para proceder a su explotación.
En Estados Unidos, el fracking es una tecnología de uso habitual desde hace 30 años. Hay medio millón de instalaciones de extracción repartidas por todo el país. Desde su puesta en marcha, la producción de gas se ha multiplicado por ocho. Para 2035 se prevé que la mitad del gas consumido en USA proceda de esta fuente, lo que aumentará evidentemente la independencia energética de la nación.

¿Qué efecto tiene el 'fracking' sobre la economía y el clima?

Los ecologistas, como era de esperar se oponen a esta nueva técnica extractiva. Entre los muchos inconvenientes que exponen destacan los siguientes:
  • Contaminación del aire y aumento de emisiones de CO2.
  • Contaminación de las aguas superficiales y subterráneas.
  • Riesgo sísmico y posible producción de microterremotos.
  • Alteraciones del paisaje y el terreno.
Contaminación del aire y aumento de emisiones de CO2.
Evidentemente, el uso de gas como combustible es más contaminante en términos de emisiones de efecto invernadero que recurrir a otras fuentes de energía, como la nuclear, la solar o la eólica. ¿Pero lo es frente al carbón y el petróleo? El gas pizarra emite la mitad de CO2, un tercio de óxidos de nitrógeno y menos de un 1% de óxidos de azufre que otras alternativas, como el carbón. En ese sentido, usar gas extraído por fractura hidráulica reduce la emisión de gases de efecto invernadero. Sólo existen algunas dudas fundadas sobre el aumento de las emisiones de metano que esta técnica exige. La industria debe mejorar este aspecto si quiere ser realmente competitiva en emisiones. Para hacernos una idea, en Estados Unidos, desde que el fracking es moneda común, se han reducido las emisiones per cápita de CO2 cerca de un 20%. Hoy están a niveles similares a los de 1961.Pero es que, incluso si lo comparamos con las energías renovables, la adopción del gas pizarra podría suponer una reducción de gases de efecto invernadero mayor que la obtenida por energía eólica o biodiesel en todos los escenarios, salvo en uno: que sólo se produjera energía mediante tecnologías renovables, algo altamente idílico. Por si fuera poco, utilizar gas como combustible de automoción supone una espectacular mejora en las emisiones contaminantes. Según datos del Departamento de Energía de Estados Unidos, si todos los vehículos funcionaran con gas en lugar de gasoil o gasolina las emisiones de CO2 se reducirían en un 90%. Comparando los costes y la eficacia de las medidas parece evidente que, tanto económica como climáticamente, el fracking ha ganado allá donde las políticas de subsidio de energías renovables, los protocolos internacionales y las tasas que graban emisiones han demostrado ser ineficaces.
Contaminación de las aguas superficiales y subterráneas.
Es uno de los efectos secundarios más criticados de esta tecnología. No hay duda de que la fractura requiere grandes reservas de agua. El 30% de los millones de litros que se necesitan en cada explotación es agua perdida para siempre. El agua fue uno de los mayores obstáculos con los que se encontró la tecnología para implantarse en Estados Unidos. En realidad, la mayor parte de ese agua procede de acuíferos demasiado profundos para ser utilizados en el suministro potable de las ciudades. Los datos de las extracciones ya operativas nos pueden dar una idea. En Pennsylvania hay 2.916 licencias de explotación por fractura hidráulica. El estado consume unos 9.500 millones de galones diarios de líquido elemento (unos 35.000 millones de litros) De ellos, 1,9 millones se gastan enfracking, 62 millones en ganadería, 96 millones en minería convencional y 770 millones en la industria. No existen evidencias de deterioro de las reservas de agua en las zonas donde la extracción se produce, pero no cabe duda de que en un país como España, donde el equilibrio hídrico es tan precario, será necesario prestar especial atención a este punto.
Por otro lado, muchos ecologistas alertan de la posibilidad de que los acuíferos que surten de agua potable a las ciudades puedan ser contaminados por agua residual tóxica de los pozos de fracking. La realidad es que las inyecciones de agua para la fractura se realizan a una profundidad tal que parece casi imposible que el agua residual supere todas las barreras geológicas hasta llegar a filtrarse en una bolsa de agua potable (cientos de metros más arriba). El líquido usado, que está enriquecido con aditivos, es demasiado denso para filtrase hacia arriba más de 3.000 metros. De todos modos, no existe riesgo cero. De las decenas de miles de extracciones realizadas en Estados Unidos, se tiene constancia de al menos dos contaminaciones de depósitos de agua potable para uso civil. En ambos casos, el acuífero de agua potable estaba demasiado cerca de la extracción de gas. Las autoridades tienen y deben tener potestad para garantizar el cumplimiento de las medidas de seguridad y revocar las licencias que no se ajusten a ellas.
Riesgo sísmico y posible producción de microterremotos.
No existe ninguna posibilidad de que con este motivo exista riesgo sísmico o se puedan producir microterremotos; realizar estas afirmaciones constituye una absoluta falta de rigor científico y una forma de alarmar a la sociedad de forma irresponsable.
Alteraciones del paisaje y el terreno.
Las alteraciones que puedan producirse en el paisaje no tienen ni punto de comparación, en cuanto a que son mucho menores,  que las producidas por los aero generadores y por los “huertos” de placas solares, tan del agrado de ecologistas y demás partidarios de las energías limpias.
En definitiva, las voces que se alzan contra el fracking  deberán ofrecer argumentos mas sólidos que los expuestos , dado que una vez mas se observa la oposición por sistema de estos colectivos al desarrollo de la ciencia y la tecnología.
F.J.de C.

Nota: En el enlace adjunto correspondiente a un reportaje de tve, se explica ampliamente este proceso.  

http://lab.rtve.es/fracking